Santander no es inmune
Botín también defrauda a veces. Parece increíble pero en esta ocasión, se esperaban unos mejores resultados por parte de Santander.[…]
Botín también defrauda a veces. Parece increíble pero en esta ocasión, se esperaban unos mejores resultados por parte de Santander. Quizás el mercado se ha malacostumbrado a recibir siempre buenas noticias relacionadas con el balance del banco. En el tercer trimestre, sin embargo, no han quedado a la altura de las expectativas.
El beneficio deja fuera de toda duda que se trata de una entidad bien gestionada y solvente: ha crecido un 16% sin contar las plusvalías generadas en el mismo trimestre del año anterior. No obstante, la debilidad viene del capítulo de recursos de clientes gestionados por el grupo, que retrocedieron un 3,1% en tasa interanual, hasta los 781.803 millones de euros. El efecto de la depreciación del dólar y la libra ha pasado factura al Santander en esta partida.
Tampoco Botín ha conseguido el sobresaliente en la reducción de costes, otra de sus asignaturas pendientes en plena crisis. En el tercer trimestre, los ingresos crecieron un 8%, frente al 20% de los costes. Además, la morosidad, aunque bajo control, se ha duplicado en sólo un año. Ya se sitúa en el 1,63%, frente al 0,89% de hace un año.
En general, los resultados no relatan más que la difícil situación por la que atraviesa toda la banca, a nivel mundial, en estos momentos. Santander, con su diversificación mundial, puede salir más airoso que otros del escenario actual, pero sus cuentas también delatan que ningún banco es inmune a la crisis.