Santander contrae el virus de la banca europea

Ha dicho el presidente Zapatero que "no valen paños calientes" contra la crisis y ha apostado por una reforma a[…]

Ha dicho el presidente Zapatero que "no valen paños calientes" contra la crisis y ha apostado por una reforma a fondo del orden financiero mundial. Falta nos hace, señores, a la vista de que también dentro de casa hemos perdido las buenas costumbres que hemos echado de menos een los bancos europeos competidores de nuetros extraordinarios, sanos y solventes -al menos hasta ayer- grupos financieros españoles.

El caso es que en el plazo de trece días, nuestra entidad líder con sede en Santander ha dicho Diego donde dijo digo sin recato alguno y sin pedir disculpas por los desperfectos y ha dejado con un palmo de narices a los analistas e inversores. "el tema del capital no es clave para Santander", Alfredo Sáenz dixit en la presentación de resultados del tercer trimestre. Eso fue el 28 de octubre. Ayer, fue todo lo contrario: sí hay ampliación de capital y, además, con un descuento de caballo del 46%.

Algunas firmas de bolsa -leáse Renta 4- le han sacado los colores a Botín y su equipo recordándoles que ese día les contaron otra película. Una de esas en la que el bueno -léase Santander- siempre gana al malo -la crisis- y lejos de acusar los golpes que le depara el azaroso destino, se levanta cada día más dichoso, más alto y más guapo.

Es como esos cuentos edulcorados que sólo se creen nuestros niños pequeños y que repetimos cada noche con machacona insistencia para que el bebé se nos duerma y no dé más la lata... hasta mañana. El problema es que desde ayer los analistas ya no se van a creer los cuentos de papá Botín y compañía. Flaco favor ha hecho Santander a su propia credibilidad y de paso a sus compañeros de sector, desde ayer en el punto de mira los analistas, que ya cruzan apuestas sobre quién será el siguiente.

Queda claro que ser conspicuo con la que está cayendo ahí fuera es hoy por hoy una necesidad. Ha llegado el momento de no creerse nada en un mercado en el que se juega con todas las armas. El 20 de octubre, Merrill Lynch -¡qué casualidad tan grande, es el coordinador global de la ampliación de Santander!- anunciaba que el banco cántabro, igual que BBVA, podría estar necesitado de una inyección de capital.

Qué fino el análisis y qué bonito el papel de poli malo mientras Sáenz negaba a preguntas de los analistas la cruda realidad que ayer nos fue desvelada. Así nos preparan para las malas noticias. A falta de mensajes directos, veraces y provenientes de fuentes directas, dediquémonos a partir de ahora a buscar las pistas que nos permitan llegar donde los ejecutivos de la banca europea, a base de jugar al despiste, no nos dejan.

Da pavor ver cómo hace ya 14 largos meses Fortis ofertaba papel a 15 euros por acción para financiar la compra de su parte de ABN Amro, con descuentos sobre el precio de bolsa del 43,7%. Hoy vale apenas un euro, muerto en combate, comprado en parte por BNP Paribas dejando un marrón a sus accionistas -Santander entre ellos- de los que pasan a la historia.

Ya hemos visto a la creme de la creme de la banca europea pasar el platillo después de negar una y otra vez problemas de liquidez -¿Se acuerdan de ING y de Dexia, por poner sólo un ejemplo?- mientras los políticos han mirado hacia otro lado, sin una sola recriminación pública a determinadas actitudes que no pasan uan simple prueba del algodón.

Los bancos europeos nos están dando una lección de falta de transparencia que, no lo duden, es y va a ser castigada por los inversores durante mucho tiempo. Han conseguido que no nos creamos nada, ante la complacencia de políticos -tampoco está la cosa para esperar mucho en este país de quien hasta hace unas semanitas negaba la crisis- y supervisores. Esto es lo que hay. De momento, y como primera medida, no nos creamos nada. Incluido lo de la seguridad de sus ahorros.

En portada

Noticias de 

Si esta noticia ha sido útil para ti,
apúntate a nuestros boletines
¡No te decepcionaremos!

También en nuestro canal de Whatsapp