Repsol: una OPA OTC

Las operaciones OTC, "over the counter", son las que se realizan, en traducción libre, "sobre el mostrador", aunque yo más[…]

Las operaciones OTC, "over the counter", son las que se realizan, en traducción libre, "sobre el mostrador", aunque yo más bien diría "por detrás del mostrador". La traducción más correcta es, en realidad, "operaciones que no se realizan en un mercado regulado". De hecho, los denostados derivados "armas de destrucción masiva" no son los que cotizan en Meff o en cualquier otro mercado de derivados debidamente organizado, en los que uno puede ver los precios con igual transparencia que en la bolsa, sino los que se manufacturan a la medida, "sólo para tus ojos", las estructuras que un banco de inversión elabora específicamente para un cliente o/y una operación concreta (así le ha ido a más de uno).

Por todo lo dicho, la operación ruso/inmobiliaria sobre Repsol me parece una auténtica OPA  "over the counter" (aunque legalmente no hay que lanzarla, ya lo sé). Y, además, con un precio de economía ficción (más o menos el doble de lo que vale ahora Repsol en bolsa) del que sólo van a disfrutar los que están negociando "por detrás del mostrador" directamente con los rusos (por cierto, la CNMV podía preguntar desde hace cuánto tiempo, entre otras muchas cosas). ¿Va el mercado a reaccionar y ajustar rápidamente la cotización de Repsol al precio que quiere Sacyr Vallehermoso? Ya lo está intentando, nada más confirmarse la noticia. Pero el recorrido parece largo.

Por lo demás, es cierto que Lukoil ganó el año pasado más del doble que Repsol (7.393 millones de euros frente a algo más de 3.000 millones). Pero el petróleo está ahora a menos de 50 dólares por barril, el precio más bajo desde 2005, y tiene pinta de seguir deslizándose mucho tiempo. Y Lukoil vale en bolsa poco más que la española (18.500 frente a casi 17.000) y ahora Repsol se está calentando y la rusa, lógicamente, debería verse penalizada pronto, como cualquier lanzador de ofertas, cuando ésta se oficialice.

Además, está el siempre complejo asunto de la financiación, por más que seas un nuevo rico petrolero ruso: como se dice en el mercado financiero, "show me the money", los más o menos 6.000 millones de euros que Sacyr quiere recuperar por su paquete de Repsol... ¿Realmente le compensa y puede pagar y financiar Lukoil ese sobreprecio por el paquete de control?

Y ahora, vamos a la política ficción: ¿se imaginan qué pasaría si acto seguido a esta operación, o en paralelo, alguna gran petrolera decidiera "opar" a Lukoil, para zamparse lo que, en definitiva y a efectos de capitalización bursátil, son dos peces pequeños del mercado petrolero mundial? Yo les digo lo que pasaría. No, mejor: el Gobierno de Moscú diría lo que pasaría... o, más bien, lo qué no pasaría.

Porque, liberalismo de salón aparte, considerar que Lukoil es una empresa privada homologable a sus competidoras y que la Bolsa de Moscú y sus grandes conglomerados son homologables a la economía de mercado, es realmente hacer un esfuerzo de muy buena voluntad de cara al régimen ruso, a cómo se ha creado, a cómo ha construido su oligarquía político-petrolera, a cómo utiliza gas y petróleo como arma política (por cierto, con el petróleo a 146 dólares por barril hasta Hugo Chávez parecía alguien, veremos ahora), a cómo exhibe ese nacionalismo postzarista (¿no es la de Putin ya una dinastía?), a cómo le gusta jugar a los misiles.

Pero la prueba definitiva será la citada de política ficción: la veremos cuando alguien llegue de compras (pero de verdad, a hacerse con el control) a la Bolsa de Moscú y quiera zamparse alguna de las muy abaratadas compañías que la pueblan.
Y del despiste de Moncloa y de Génova, mejor ni hablamos. Lo dejaremos para otro día.

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