¿Quién dice la verdad?
"¿Está seguro mi dinero en mi banco o caja de ahorros?, ¿Hay posibilidad de que quiebre mi entidad?" Como un[…]
"¿Está seguro mi dinero en mi banco o caja de ahorros?, ¿Hay posibilidad de que quiebre mi entidad?" Como un "dejavu" estas dos preguntas vuelven a la cabeza de los ahorradores en estos días. El culpable en esta ocasión no es Lehman Brothers, cuya quiebra hace ahora un año sembró el pánico en el sector financiero y obligó a los Gobiernos de los principales países industrializados a elevar las garantías de sus Fondos de Depósitos (en España subió de los 20.000 euros a los 100.000). Ahora es la agencia de calificación Moddy´s la que lanza una acusación, esta vez centrada sólo en la banca española, que invita a mantenerse alerta: la agencia avisa del deterioro de nuestro sistema financiero, dice que, en su conjunto, aflorará unas pérdidas de 108.000 millones y que tiene un déficit de provisiones de 57.000 millones de euros.
En otras palabras, es como decir que hay una gran cantidad de bancos que están en peligro y que no han reconocido todavía la auténtica dimensión del deterioro de su cartera de activos. En definitiva, que siembra la duda sobre la totalidad del sistema financiero.
Podemos tachar de "alarmistas" estas declaraciones, sobre todo ahora que parece que el resto de bancos mundiales han pasado ya lo peor (¿será verdad?), a la vista de sus últimos resultados. Resultan desafortunadas y preocupantes, sobre todo por su generalidad y extensión al sistema en general. Pero lo cierto es que son muchos los inversores que estiman que los bancos no están siendo del todo transparentes, por mucho buen gobierno y responsabilidad social de la que presumen. La credibilidad de las agencias lleva en duda bastante tiempo. Pero la de los bancos también. Queremos saber, ahora más que nunca, quién dice la verdad.
Que a nadie se le escape, de todos modos, que el FROB (Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria) se creó precisamente hace unos meses para ayudar a entidades con problemas y, por el momento, no ha entrado en acción. Es posible que alguna entidad tenga que levantar la mano pidiendo auxilio, pero esto no debería suponer un trauma para el sistema en su conjunto. Ante un segmento tan delicado como es el bancario, las generalidades (sobre todo peyorativas) sobran.