Prestar, no prestar, nacionalizar...
"Si no prestas, no te ayudo más". "Es que si vuelvo a prestarle dinero a cualquiera, volveré a dar préstamos[…]
"Si no prestas, no te ayudo más".
"Es que si vuelvo a prestarle dinero a cualquiera, volveré a dar préstamos ´subprime´ y no podré sanear mis cuentas".
Este diálogo de besugos (con perdón) resume la tensión actual entre bancos y gobiernos. Solución: si los gobiernos quieren que sus masivas inyecciones de capital lleguen directamente a la economía real, sólo les quedan dos alternativas: la primera, saltarse al sistema financiero. La Reserva Federal americana, por ejemplo, ya está planeando que 300.000 millones de dólares aún no repartidos de su paquete masivo de ayudas vayan directamente a las empresas. La segunda posibilidad es nacionalizar aún más bancos. Un camino ya iniciado en Estados Unidos, Gran Bretaña, Alemania...
En el fondo, las dos alternativas son parte de lo mismo. Como comprando activos tóxicos e inyectando dinero a los bancos no consigo nada, me sale más barato quedarme directamente con las entidades (además, a precios de derribo) y tomar ya las riendas, piensan, con bastante lógica, los gobiernos. Algún amigo banquero, hasta ahora ultraliberal, hace poco me mostró su furor nacionalizador. Veía que era la única vía para resolver el problema (lo cierto es que lo debe tener muy claro, porque su propio banco acaba de ser nacionalizado...).
Ya vemos que la nacionalización de bancos avanza a ambos lados del Atlántico. Pero, ¿qué hará el Gobierno español? Cierto que los bancos españoles están más saneados, pero tienen su propia "subprime" con el sector de los promotores inmobiliarios y sus particulares problemas. De momento, si yo fuera accionista de un banco, me iría despidiendo de los dividendos. No sería raro que hasta el Santander y el BBVA anunciaran su reducción o supresión (veremos cómo han ido sus resultados de 2008: el primero los presenta el 5 de febrero y el segundo el 28 de enero). En general, algunos análisis estiman que los grandes bancos españoles andarán bien de recursos durante este año, si los mercados de capitales no se desatascan pronto. Después, no se sabe...
Las cajas (el 50 por ciento del sistema bancario español) son otro cantar. De facto nacionalizadas (o, más bien, politizadas), el marrón inmobiliario de algunas es todavía más serio. Y en otras el descenso de las aguas económicas está dejando al descubierto las ruinas y miserias de sus luchas internas por el poder.
Sólo nos queda el ICO, el único gran banco público. Pero representa apenas el dos o tres por ciento del sistema, y debería representar al menos el 25 por ciento para ser decisivo.
Hace pocos días le preguntaron a Solbes sobre la posible entrada del Estado en el capital de los bancos y no lo descartó... Veremos.