El consejero delegado de CaixaBank, Gonzálo Gortázar, ha explicado hoy que la entidad detectó a partir del 1 de octubre cierta intranquilidad y nervios entre sus clientes, tras lo cual se decidió el traslado de la sede social de la entidad, una decisión que el ejecutivo ha calificado de "exclusivamente técnica y para proteger a nuestros clientes". Gortázar ha reconocido que inicialmente esto causó un impacto negativo en los depósitos, aunque "moderado". Posteriormente, este impacto se ha estabilizado y, finalmente, "se ha revertido", ha aclarado el directivo de CaixaBank.