Pagar con la tarjeta tiene premio y ¿algo más?
A veces utilizar nuestra tarjeta de crédito puede darnos un susto. Descuentos y otras promociones son algunas de las ventajas que conllevan, pero el cliente debe tener muy claro que pagar a crédito puede conllevar un gasto imprevisto, ya que los intereses
El dinero de plástico ha desplazado totalmente al efectivo. Más cómodo y más rápido: son dos de las ventajas que aportan las tarjetas a sus usuarios, frente el engorro de tener que llevar monedas, el no tener cambio o tener que buscar un cajero para retirar dinero.
Pero las tarjetas también aportan ventajas a los propios bancos como fomentar la fidelización con el cliente y obtener, al mismo tiempo, una vía de ingresos, que se logra por comisiones de emisión y de renovación, por comisiones vía retirada de cajeros y, especialmente, por los intereses que cobran las tarjetas de crédito en las compras a plazos, que pueden superar fácilmente el 20 por ciento.
Mónica Ruiz, analista de Bankimia, señala que existen dos modalidades: «Por un lado, las que ofrecen descuentos o promociones en algunos establecimientos concretos como las devoluciones de un porcentaje de la compra en gasolineras es muy habitual en las tarjetas de crédito. Aunque también hay otras que vienen acompañadas de un programa de puntos que se acumulan para cambiar por regalos».
Aunque comprar a crédito tiene sus peligros, como destaca Ruiz: «Si se realizan varias compras, éstas comportarán el pago aplazado, con el correspondiente interés. Como sucede en todos los productos financieros, hay que saber qué es asumible y qué no». Por ese motivo continúa recomendando Ruiz «aunque se tenga descuento quizás no es un buen momento para pagarlo con la tarjeta de crédito, ya que lo que se ahorra en un inicio después se puede pagar con intereses». En ese sentido, Javier Mezcua, experto de HelpMyCash.com, explica que «la banca tiende a aplicar este tipo de bonificaciones únicamente sobre las compras pagadas a plazos, salvo en contadas excepciones, y el importe que se pague en concepto de intereses siempre superará el ahorro».
Si finalmente se opta por este producto, se recomienda conocer varios aspectos y valorar sus costes y riesgos, el principal es saber el tipo de interés que ésta aplica. Pero sin olvidar las comisiones, si las hay, que nos cobrarán; así como los límites de crédito que tiene la tarjeta y saldos pendientes, es esencial conocer cuáles son los pagos periódicos para no retrasarse y verse obligado a pagar los intereses de demora.
También es aconsejable contrastar los descuentos o promociones que puedan aplicar, ya que en un determinado momento pueden ser útiles.
Por otra parte, Víctor López, responsable de Rastreator.com, recomienda, a la hora de contratar una tarjeta de crédito, que se tenga en cuenta «la forma en la que el cliente personaliza el pago de las compras de su tarjeta, y que dependerá de las condiciones que tenga contratada con la entidad financiera. Normalmente el fraccionamiento del total de las compras o el pago de un porcentaje fijo va vinculado a un tipo de interés por dicho aplazamiento». Por el contrario, cuando el pago es en un único plazo y no se aplica diferimiento de la obligación en el tiempo, no suele llevar asociado ningún recargo por parte de la entidad.
Descuentos
Así, entre las tarjetas que dan acceso a devoluciones en un porcentaje de las compras destaca la tarjeta de crédito 'A tu ritmo' de BBVA, que conlleva un 5 por ciento de descuento en todas las compras durante el primer mes. En cuanto al pago es flexible al permitir personalizarlo incluyendo dos carencias al año. O la Tarjeta Oro de Bankintercard, que no tiene comisión de emisión ni de mantenimiento. Con ella también se pude lograr un 5 por ciento en devolución de compras con pago aplazado, porcentaje que disminuye al 3 por ciento a partir del segundo año. Además, periódicamente se accede a otras promociones y descuentos. Eso sí, el TAE se dispara al 26,80 por ciento. Recientemente Banco Popular se ha hecho con el negocio de tarjetas de Blarclaycard, que devuelve el 1 por ciento de las compras y permite pagar hasta 59 días el pago aplazado al cero por ciento. De otra forma, el TAE es del 26,75 por ciento.
Otra modalidad de las tarjetas para captar la atención de los clientes es la oferta de promociones y descuentos. En ese sentido, Openbank ha apostado por los miércoles OK, con descuentos en Iberia o cadenas de restauración, mientras que Imagin Bank, el banco digital de CaixaBank, se ha centrado en captar al público más joven y con su tarjeta se tiene acceso a descuentos en Amazon o Ticketmaster, promociones, además, que se van renovando cada semana.
En cuanto a descuentos en carburantes, la tarjeta Visa Oro de ING, con uno de los TAE más bajos (un 15 por ciento) permite obtener una bonificación del 3 por ciento en estaciones de servicio GALP y Shell. Al respecto, Javier Mezcua recuerda que aunque «permiten ahorrar hasta un 9 por ciento del importe de los repostajes, solo se aplican en estaciones de servicios de marcas concretas», por este motivo, recomienda analizar si el precio final «es competitivo o, por el contrario, resulta más caro que el combustible comercializado por otras gasolineras como las 'low cost'».
No olvide...
Aunque estos medios de pago tienen una gran versatilidad puesto que permiten varias modalidades de pago y son una fuente de financiación sin trámites ni papeleos, el cliente tendrá que enfrentarse a un tipo de interés mayor que el que abonaría con un préstamo personal. Por este motivo, Mezcua reitera que entre los aspectos a tener en cuenta antes de contratar una tarjeta «están las cuotas de emisión y de mantenimiento, en los requisitos de solicitud y en las ventajas extra que pueda incorporar, para que se ajusten a nuestro perfil de cliente».
López recuerda que la oferta actual de tarjetas en las entidades financieras es muy amplia, por lo que «resulta muy aconsejable que los usuarios nos planteemos qué necesitamos (financiación, comodidad en los métodos de pago etc.) antes de adquirir una tarjeta, ya que existe una gran variedad de productos en el mercado y la comparación previa se convierte de nuevo en un paso ineludible para poder elegir correctamente».
Los aspectos, por tanto, a valorar serían: qué necesitamos, estar seguros de poder hacer frente al pago (incluyendo los costes de mantenimiento), interés aplicado, facilidad de pago, ventajas (descuentos, acuerdos y promociones) y comisiones. Por último, y como advertencia, López señala que debemos tener especial cuidado en su uso, ya que al no tratarse de dinero en efectivo podemos no ser conscientes del dinero que estamos gastando e incluso llegar a adquirir niveles de endeudamiento que podrían perjudicarnos.