Madoff y LTCM: cuando 10 años no es nada

Que diez años no es nada lo cantó Carlos Gardel para demostrar que todo es cuestión de volver. Y 10[…]

Que diez años no es nada lo cantó Carlos Gardel para demostrar que todo es cuestión de volver. Y 10 años después se repite la historia. Es decir, que volvemos a las andadas. "Podía haber dañado sustancialmente a muchos operadores del mercado, incluidos algunos no directamente involucrados con la firma; y, potencialmente, podía haber perjudicado a las economías de muchas naciones, incluida la nuestra". ¿Les suena? Son las palabras con las que Alan Greenspan justificó ante el Comité de Asuntos Bancarios del Congreso que la Reserva Federal organizara la operación de salvamento del LTCM.

Fueron 3.600 millones de dólares contra unas pérdidas de 4.800. Unas cifras que palidecen con los -dicen- 50.000 millones que se pueden haber esfumado en el caso Madoff. Hoy, como hace diez años, se reclama una revisión profunda o total de los sistemas de supervisión y control y se justifican las intervenciones masivas de los Estados para mantener vivas a algunas de las entidades a la que la crisis crediticia ha dejado en coma inducido.


Claro que la historia se repite, pero no del todo. Si la sacudida bursátil del caso LTCM se llevó en un mes el 15% del valor de las bolsas, ahora los índices han reaccionado con una parsimonia que asusta. Da miedo porque es la demostración más elocuente de que se han acostumbrado -los mercados, las empresas, los ciudadanos- a la inmundicia financiera. La aceptamos como un enfermedad que llega por sorpresa y con la que habrá que convivir mucho tiempo. Lo cierto es que una noticia que en otras circunstancias hubiera caído sobre los mercados como una bomba atómica se ha quedado en otro latigazo mas en la reventada espalda de unas bolsas que ya sufren este año un castigo.


Después del durísimo castigo que han sufrido este año, es evidente que el impacto de una noticia de este calibre está en parte amortiguado. Pero conviene no olvidar que con la que está cayendo no hay ni una sola razón de peso que justifique que los índices no vuelven a los mínimos del año. ¿Recuerdan cómo, totalmente intervenidas, aguantaron el tipo durante muchos días después de que la crisis financiera certificara la muerte de la banca de inversión?


Lo que vino después fue una caída histórica. Los inversores tienen más que descontado que habrá más escándalos, más quiebras y más torres altas que caerán. Alguien dirá que lo mejor de haber tocado fondo es que sólo se puede rebotar. El problema es que la bolsa aún no ha probado la tierra firme. Las prácticas y el nivel ético de gran parte del sistema financiero, sus satélites y sus supervisores, sí. Lo peor es que ya teníamos sospechas hace diez años. Queda claro que no son nada.

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