Los revolcones judiciales le han costado 2.200 millones a la banca

Cuando los bancos aún no habían acabado de quitarse de encima el estigma social y el peso económico que han[…]

Cuando los bancos aún no habían acabado de quitarse de encima el estigma social y el peso económico que han tenido que soportar por el conflicto de las cláusulas suelo, el Tribunal Supremo ha abierto una nueva compuerta que puede supone un coste millonario si finalmente las entidades financieras tienen que asumir el pago del Impuesto de Actos Jurídicos Documentados (AJD); y, sobre todo, si se establece una retroactividad que el sector insiste en negar.

Aunque desde los bancos descartan esta situación extrema, el futuro es tan impredecible que no se puede descartar ninguna posibilidad. Ningún grupo financiero pudo prever que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) estableciera la retroactividad de las cláusulas suelo en 2016, y ya llevan casi dos años abonando muchos de esos importes; negociando con los clientes, en otros tantos; o pleiteando en los juzgados por una cuestión que no termina de cerrarse por completo.

La hipoteca, el producto por antonomasia del sistema financiero, se ha convertido en un problema de calado para el sector por la forma de comercializarlas en su momento -sobre todo en los años del 'boom' inmobiliario, cuando se llegaban a formalizar un millón de préstamos para vivienda al año-, cuando se dejó de prestar atención a determinadas actuaciones que ahora se han vuelto contra las entidades.

La dispersión de casos de afectados es de tal magnitud que, hasta ahora, solo hay una cifra cierta del coste que le ha puesto al sector el conflicto en torno a las escrituras: 2.200 millones de euros. Esa es la cuantía que la banca ha reintegrado a los clientes afectados por las cláusulas suelos a través del mecanismo extrajudicial implantado por el Gobierno a principios del año pasado, y que todavía está en vigor.

Esa cifra supone haber devuelto lo cobrado de más por la limitación de intereses a unas 400.000 familias, del millón de clientes que llegaron a reclamar esas cantidades. De hecho, las estimaciones del Banco de España indicaban que el coste máximo para la banca por esta cuestión, si tuviera que devolver el dinero a todos los hipotecados, alcanzaría los 4.000 millones de euros.

Es solo una parte de la factura derivada de los palos judiciales que la banca lleva recibiendo durante toda la crisis y parte de la recuperación económica. El último susto -a la espera del criterio final que determine el alto tribunal el próximo día 5- se llama Impuesto de Actos Jurídicos Documentados (AJD). Una figura que las entidades nunca se plantearon que pudieran provocarle un problema de este calado. Algunas estimaciones apuntan que si las entidades tuvieran que abonar a los clientes lo que han pagado por las hipotecas que están en vigor a través de este impuesto, el coste ascendería a 12.000 millones de euros. Pero la banca consideran que, si hay algún organismo que tenga que devolver dinero, serían las administraciones territoriales, las encargadas de recaudar ese dinero desde 1995.

Goteo de fallos en contra

El problema para el sector es que, a medida que pasa el tiempo, los tribunales van dando la razón a los clientes al considerar que existen cláusulas abusivas en los contratos hipotecarios, donde la fuerza de la banca fue mucho mayor que la del cliente. Y a partir de ahí, se suceden los casos de reclamaciones. Para Manuel Pardos, presidente de Adicae, la cuestión del AJD «no es tributaria, sino que se trata de un problema contractual» de la escritura.

Pardos explica que la actuación de la banca con los suelos, los gastos iniciales, las multidivisas o en el futuro con el impuesto, si así lo dicta el Supremo, pasa por «intentar convencer al cliente» para que no demande, en su caso, o que acepte la solución que le ofrece la entidad. «Se están quitando de encima el 50% de las quejas consiguiendo que los clientes se plieguen a ofertas como rebajar los tipos de interés», indica Pardo.

Por lo pronto, los juzgados para resolver los casos de limitación de intereses, cuando el euríbor bajaba hasta mínimos históricos del 0%, no para de crecer. La bolsa de asuntos pendientes supera los 178.800 casos, según la última estimación del Consejo General del Poder Judicial. Y un 97,6% de los fallos han sido siempre a favor del hipotecado. Por ahora, se encuentra prorrogado hasta final de año el plan de urgencia para hacer frente a las demandas por las cláusulas suelo.

Aún están pendientes de que asciendan jurídicamente otros conflictos como el de los gastos hipotecarios, la matriz del problema por el AJD. Para este conflicto ya ha presentadas más de 250.000 demandas -muchas individuales y otras tantas colectivas a través de organizaciones-, de las que solo se han resuelto una cuarta parte, también casi siempre a favor del cliente.

Para evitar un nuevo colapso de los tribunales, el Gobierno estudia la posibilidad de establecer sanciones a la banca cuando recurra de mala fe a la Justicia para eternizar los conflictos. El sector se muestra sorprendido al considerar que son los menos beneficiados en alargar los procesos por las costas que conlleva. Pero los recursos se apuran, como lo haría cualquier parte implicada en un proceso judicial, hasta las últimas instancias.

Del Supremo depende ahora decidir quién pagará el AJD y, sobre todo, si se establece que esa responsabilidad fiscal también se extiende a los más de seis millones de hipotecas en vigor. Mientras tanto, las entidades siguen enfrentándose a una pila de demandas pendientes cuya resolución acumula nuevos supuestos que critican una actuación contraria a los intereses del consumidor hipotecado. 

En portada

Noticias de 

Si esta noticia ha sido útil para ti,
apúntate a nuestros boletines
¡No te decepcionaremos!

También en nuestro canal de Whatsapp