Las cajas: menos palabras y más hechos

 El tsunami que todo lo asola ha puesto en jaque el actual modelo del sistema financiero, que en semanas será[…]

 El tsunami que todo lo asola ha puesto en jaque el actual modelo del sistema financiero, que en semanas será revisado por los 27 países de la UE, más el G8. Curiosamente son los mismos presidentes de estado que nombrando a supervisores poco eficientes permitieron los desmanes que ahora tanto les preocupan.

En España, donde tenemos un sistema bancario tan sólido que con sólo 50.000 millones de euros de los contribuyentes se arregla, estamos en el debate de si hay demasiado bancos y cajas, si hay que aprovechar el ruido para fusionar entidades, ganar tamaño y mejorar la eficiencia. En ello andan enredadas nuestras autoridades, con Zapatero al frente, flanqueado por Miguel Ángel Fernández Ordóñez, gobernador del Banco de España, y Juan Ramón Quintás, presidente de la Confederación Española de Cajas de Ahorro (CECA).

El líder del Ejecutivo abrió el miércoles la espita para que unos y otros se pronuncien sobre temas que, ante la rápida degradación de los balances de nuestras entidades, parecen más bien secundarios. Quizás urge más -no les quepa ninguna duda- poner en valor real las cuentas de resultados y, una vez se retire la marea, ver como de escuálidos o robustos se han quedado nuestros bancos y cajas.

Pero ya que han lanzado la cortina de humo para no hablar de los temas realmente trascendentes, como el manantial de créditos concedidos a inmobiliarias sin recursos ni capacidad de pago, sería adecuado entrar en cuestiones más relevantes. Ya que nos ponemos a renovar el sistema, ¿por qué no hacemos una radiografía de quién manda en los bancos y cajas, especialmente en estas últimas, que movilizan gran parte de la economía de este país?

¿Creen que en los tiempos que corren se sostiene que los presidentes y los consejos de las cajas se nombren a dedo, por ascendencia política? ¿Consideran que con la imagen solidaria de la Obra Social se compensa el apoyo a negocios poco rentables de amiguetes del consejero de turno? A mí me da que la ley LORCA que permite esta extraña convivencia entre el profesionalismo de un sistema financiero estructurado a más no poder y los reinos de taifas se ha quedado desfasada.

Pero, claro, a ver quien es el primero que lo admite y muestra su disposición a perder su silla. Y si lo hace, ¿a qué precio? ¿Le damos otro puesto en un consejo de títeres para que su renta no se vea disminuida o lo ponemos al frente de la Feria de Muestras de turno para que se entretenga?.

Porque llegados a este punto de catarsis alguien tendrá que retratarse en breve. Los ciudadanos de las comunidades autónomas pertinentes deberían de preguntarse cómo es posible que a su caja, llámese Caixa Galicia, Bancaja, CAM, Caja Duero, Caja Burgos, etcetera -perdón a las que no nombró por si se sienten ofendidas al no aparecer en primera persona- les han pillado en todos los berenjenales, tipo Colonial, Astroc (Afirma), Llanera, Detinsa, Reyal Urbis, Sacyr Vallehermoso y nuestra Martinsa Fadesa.

Porque no olviden que mientras esta última inmobiliaria estaba en la UVI cinco cajas compraron más del 10% del capital, con especial protagonismo de Bancaja. En condiciones normales, tantas meteduras de pata deberían de costar el cargo a más de uno. Y no hablo del responsable de riesgo, al que esta caja valenciana confiscó el puesto a la vuelta del verano.

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