La Olimpiada de Telefónica

Ya saben, porque lo comenté hace una semana, que no me hacía nada de gracia que Madrid hubiera ganado la[…]

Ya saben, porque lo comenté hace una semana, que no me hacía nada de gracia que Madrid hubiera ganado la candidatura a los Juegos Olímpicos. A los argumentos antes expuestos (no estamos para fastos en una ciudad tan caótica, endeudada e inmersa en una espiral de subidas salvajes de impuestos), debo añadir ahora otro: a la bolsa española y, por tanto, a los inversores, les viene mucho mejor que haya ganado Río de Janeiro.

Ya ven lo que acaba de hacer Telefónica: no sólo apuesta a fondo por el mercado brasileño con su OPA sobre GVT (cuarta compañía de telecomunicaciones del gigante latinoamericano), sino que lanza un nuevo órdago al mercado con una importante subida del dividendo. Y para muchos inesperada. De hecho, desde altas instancias de la compañía me comentaban hace sólo unos días que, aunque la decisión final correspondería al presidente, no parecía probable un aumento de la retribución al accionista, ya bastante generosa. Pero no ha sido así: el esperado "Investor Day" se ha saldado con una buena noticia para los aproximadamente 1,5 millones de pequeños accionistas de la compañía.

Entre su apuesta brasileña y el hecho de mantener e incrementar su liderazgo como "teleco" con mayor rentabilidad por dividendo, Telefónica va a jugar fuerte en su particular olimpiada (recuerden que se llama así al periodo que transcurre entre dos Juegos Olímpicos, no a los juegos en sí).

Y no va a ser la única gran compañía española cotizada que busque medallas olímpicas: Santander Brasil acaba de salir a cotizar a la Bolsa de Sao Paulo con un valor de mercado similar a Deutsche Bank (el mayor banco alemán); Mapfre se refuerza también con su acuerdo con Banco do Brasil (para crear un aseguradora que tendrá el 16 por ciento del mercado carioca); no perdamos de vista tampoco a algunas de nuestras constructoras, como OHL, o a compañías de seguridad como Prosegur (tiene ya fuerte presencia en el mercado brasileño y recuerden que el factor "seguridad" era uno de los puntos débiles que debería reforzar la candidatura de Río) y a unas cuantas más.

Por tanto, señor alcalde, un motivo más para alegrarme de que se haya quedado sin sus Juegos. Lástima que, para vengarse, nos va a seguir subiendo los impuestos a los madrileños. Ya lo sé: no le queda más remedio después de tanta obra faraónica que nos ha convertido en la ciudad más endeudada de España (también somos una de las más sucias de Europa, quizás en dura competencia con Roma, pero eso no creo que lo arregle el nuevo impuesto de basuras). Menos mal que nuestros inversores, por lo menos, bailarán la samba con las cotizadas españolas que van a ganar mucho más en Río de lo que hubieran ganado aquí.

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