Iberdrola: Oportunidad de entrada con todo lo bueno aún por descontar
Ha pasado más de un mes desde que Iberdrola presentara un Plan de Estratégico muy potente que el mercado ha ignorado por completo. Pero tras visitar los mínimos anuales, los analistas esperan muy buenas noticias para la eléctrica, en especial cuando se ac
Iberdrola acaba de tocar los mínimos del año (en torno a los 5,77 euros), tras encajar una caída este ejercicio superior al 10%. El escepticismo del mercado contrasta con el Plan Estratégico 2016-2020, desvelado a finales de febrero, que ha pasado sin pena ni gloria por las mesas de operaciones, pero no por las de los analistas, reconfortados en su mayoría por las buenas perspectivas que ofrece la compañía a estos precios, e incorporando ya sus nuevas estimaciones de cara al segundo trimestre.
La compañía invertirá en este periodo 24.000 millones de euros, destinando el 70 por ciento de esta cantidad a inversiones de crecimiento. Con ello, planea lograr un crecimiento medio anual del Ebitda y del beneficio neto en torno al 6 por ciento, incrementando la retribución al accionista con un 'pay out' (porcentaje de beneficios distribuidos) de entre el 65 y el 75 por ciento. Es una música que suena bien para los expertos. «El crecimiento medio anual del 6 por ciento en beneficios triplica la media de crecimiento del sector», apuntan en Merrill Lynch, banco que espera que los beneficios crezcan a un ritmo anual del 8 por ciento. «El nuevo plan es ambicioso pero también creíble e implica un crecimiento mayor del esperado», admiten los analistas de BBVA. En su opinión, no muchas 'utilities' europeas pueden ofrecer esta combinación de crecimiento a largo plazo con un perfil de riesgo tan limitado. Una opinión similar sostienen en Bankinter cuando apuntan que «el plan es atractivo y más ambicioso de lo esperado», reflejando una «gran apuesta por el crecimiento» que se va poder acometer sin aumentar apenas la deuda.
Otro punto fuerte de la eléctrica es el incremento del 4 por ciento en el dividendo anual, hasta los 0,28 euros brutos por acción. En este sentido, en Credit Suisse califican la noticia como positiva y añaden que es buena para el sector, después de ver cómo «algunos competidores suspendían sus dividendos (RWE) o los dejaban congelados (Gas Natural Fenosa)». Para Victor Peiro, director de Análisis de Beka Finance, «no ha sido una sorpresa» el incremento del dividendo, aunque la eléctrica también podría haber contemplado la opción de pagar todo en efectivo. Como lleva una parte de 'script' (remuneración en acciones) la eléctrica hará una recompra de títulos para evitar la dilución. Así, la rentabilidad por dividendo rondará el 4,5 por ciento, lo que Ángel Pérez, analista de Renta 4 Banco, considera que es «muy atractiva» aunque por debajo de la media del sector.
¿Qué ha pasado?
Si las perspectivas pintan brillantes, ¿cómo es que el valor no solo no se ha ido al alza desde que Iberdrola presentó el plan, sino que además está ahora buscando soporte en zonas de mínimos anuales?
No hay explicación precisa, pero tal y como apunta Victor Peiro, hay al menos dos razones. Por un lado, cuando se presentó el plan, los mercados vivían un momento de cierta euforia en los que los inversores suelen apostar por valores cíclicos, dejando de lado a empresas defensivas como Iberdrola, pues piensan que se van a quedar atrás. Y además, con bastante más peso, está el riesgo político derivado del hecho de que en España todavía no hay gobierno formado.
En las compañías eléctricas, con actividades reguladas, es un problema serio, y como explica Peiro, «puede haber sido la causa de que hayan aumentado las posiciones cortas» que han lastrado a Iberdrola. La cuestión política es de calado, porque hay importantes divergencias entre el mix de generación que proponen los partidos. Así, PP y Ciudadanos dan más importancia a las renovables, pero no pierden de vista el control del déficit y la generación diversificada (tradicional más renovables). Por el contrario, PSOE y Podemos apuestan por renovables más cierre de capacidad, ya sea en nuclear o carbón y ciclos combinados.
Además del riesgo político, Ángel Pérez, analista de Renta 4 Banco, sugiere vigilar la posible salida de Reino Unido de la UE, un eventual deterioro en los precios de la energía y la evolución de los tipos de cambio.
En todo caso, los analistas consultados coinciden al señalar que la situación debería calmarse en cuanto se aclare la incertidumbre política (el color del nuevo Ejecutivo será clave) y valoran los pasos que ha dado la compañía para encarar los próximos cuatro años. «Consideramos a Iberdrola como una oportunidad de inversión por las buenas perspectivas de los negocios y la atractiva remuneración al accionista que ofrece», dicen en Bankinter. A estos precios, «sí es una opción interesante para hacer cartera a medio plazo», dice Peiro. El problema, en su opinión, «es el Gobierno y la posibilidad de que haya cortos agresivos» sobre el valor.
En esta misma línea, los expertos de Kepler Cheuvreux valoran el importe de las inversiones, el foco en actividades reguladas y la apuesta por mercados maduros como Estados Unidos o Reino Unido. Sin embargo, sugieren tener cuidado con la debilidad de la libra, y con la derivada política, es decir, con la posibilidad de que se forme un gobierno que adopte «iniciativas populistas».