General Motors, una quiebra con futuro
Son curiosas las cosas de la economía y de la Bolsa. General Motors, la hasta el momento mayor compañía automovilística[…]
Son curiosas las cosas de la economía y de la Bolsa. General Motors, la hasta el momento mayor compañía automovilística del mundo, anunció ayer, después de varios meses de agonía, su quiebra. En la Bolsa, sin embargo, la noticia no ha causado ni un ligero escalofrío a unos inversores que se dejan llevar más por las buenas nuevas y, desde hace un par de meses, han decidido ponerse un antifaz ante las malas. El Dow Jones de valores industriales subió ayer un 2,20%.
La reacción bursátil parece descontar que el mercado espera y confía en que el gigante renazca de sus propias cenizas y vuelva a encender sus motores con fuerza. De hecho, muchos expertos aseguran que declararse en quiebra era la única salida que tenía la empresa para emprender su necesaria reestructuración. El mismo capítulo 11 de la Ley de Quiebras de Estados Unidos permite realizar negociaciones para vender partes de la empresa hasta recuperar su viabilidad.
El gran pilar para General Motors es, además, el "Plan Obama", que prevé inyectar hasta 50.000 millones de euros en la empresa, con tal de que no desaparezca. El Gobierno de Estados Unidos y también el canadiense se convierten así en los principales accionistas de la nueva compañía. En resumen: que todos los esfuerzos están ahora centrados en evitar un nuevo colapso como el que provocó Lehman Brothers, con repercusión en todos los puntos del planeta. Y, los inversores, que tienen buen olfato para estas cosas, confían en que así sea.
De momento, el tono bursátil no apunta mal. Lo más lógico es pensar que de verdad tanto apoyo se materialice en una nueva firma renovada y viable. En todo caso, es pronto para volver a invertir en el sector del automóvil. Otras muchas compañías del sector pueden verse de verdad abocadas a su completa desaparición.