Gas Natural Fenosa mantendrá térmica de La Robla y cerrará Anllares
Gas Natural Fenosa mantendrá operativa la central térmica de La Robla, donde hará una fuerte inversión, y junto con Endesa[…]
Gas Natural Fenosa mantendrá operativa la central térmica de La Robla, donde hará una fuerte inversión, y junto con Endesa cerrará en 2019 la de Anllares, las dos en la provincia de León, ha informado hoy la compañía energética.
La empresa tendrá que hacer una fuerte inversión en la central térmica de La Robla para cumplir con la directiva europea de emisiones industriales y está analizando la adaptación en el grupo 2 de la instalación leonesa con el objetivo de extender su operación más allá del 1 de enero de 2020.
Gas Natural Fenosa ya efectuó inversiones en la central de La Robla para llevar a cabo la instalación de una desulfuradora que permita cumplir los límites de emisión de azufre y de la nueva infraestructura de transporte de material.
Próximamente llevará a cano nuevas inversiones adicionales para la desnitrificación de las emisiones.
Por otra parte, Gas Natural Fenosa y Endesa presentaron el pasado 25 de mayo una solicitud administrativa ante el Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital para el cese paulatino de la actividad en la central térmica de Anllares, situada en Páramo del Sil (León), hasta 2019.
Gas Natural Fenosa, con un 66,6% de las acciones, y Endesa, con un 33,3%, son las propietarias de la central de Anllares, que acumula ya 35 años de operación y tiene una capacidad de 347 megavatios de potencia.
La plantilla de Anllares está compuesta por 77 trabajadores, de los que una tercera parte será reubicada en el grupo y el resto podrá acogerse a prejubilaciones o bajas incentivadas.
La planta de Paáramo del Sil no cuenta con una infraestructura de desulfuración ni de desnitrificación de las emisiones, motivo por el cual la compañía ya comunicó la imposibilidad de cumplir con los límites establecidos en la directiva europea de emisiones industriales.
Según la compañía, además del problema de la emisión de óxidos de azufre y de nitrógeno, al 50 por ciento de su capacidad, emite 1.500.000 de toneladas al año de dióxido de carbono (CO2) y consume carbón nacional que conlleva una baja eficiencia.
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