Fines de semana turbulentos

Desde que los gobiernos europeos alcanzaron el compromiso de no dejar que ninguna entidad financiera quiebre, las "bombas" se sueltan[…]

Desde que los gobiernos europeos alcanzaron el compromiso de no dejar que ninguna entidad financiera quiebre, las "bombas" se sueltan los fines de semana. Los bancos que han estado aguantando ahí, al límite, esperando al acuerdo para dar a conocer públicamente sus dificultades financieras y acogerse al plan de rescate, prefieren el fin de semana para que se ponga en marcha la operación de salvamento. Así, las Bolsas ya están cerradas, se atajan rápidamente los rumores, y los mercados tienen tiempo a asimilar lo que está pasando. De este modo, los lunes, cuando las acciones del banco afectado vuelven a cotizar, el panorama aparece más despejado. Ya sucedió hace quince días, y este último fin de semana se repitió con ING, cuya cotización se desplomó el viernes y entre el sábado y el domingo el gobierno holandés impidió que el futuro del banco se viera comprometido.

Como todavía no está claro el alcance del agujero, ni el número de bancos que van a necesitar el plan de emergencia de los gobiernos europeos, hay que estar preparados para vivir frenéticos fines de semana. Es lo que tiene esta crisis, que ni se toma una tregua, ni descansa.

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