El riesgo de pobreza crece en España al mayor ritmo entre los grandes de la UE

El 28% de la población se ve afectada por la exclusión mientras se duplican los empleados en condiciones precarias desde 2008

 Los estragos de la crisis no se han cebado sobre ninguna otra gran economía de la Unión Europea como lo han hecho con España, donde el número de ciudadanos que sufren riesgo de pobreza ha aumentado en mayor proporción que en cualquier otra potencia comunitaria. Entre 2008 y 2016 -un periodo marcado por dos grandes recesiones y una recuperación como la actual en ciernes- el ratio de población cuyas condiciones de vida se encuentran por debajo de los estándares europeos afecta al 27,9% del total, frente al 23,8% de hace nueve años. Este dato supone un avance porcentual de 4,1 puntos, solo superado por el experimentado en Grecia (7,5) y Chipre (4,4), según la oficina estadística Eurostat.

La economía se aleja del momento que se vive en otros países vecinos, donde el riesgo de pobreza afecta a unas capas de población mucho menos representativas, como en el caso de Alemania -el 19,7% del total, tras una caída de 0,4 puntos en la crisis-, Francia -un 18,2%, tres décimas menos- o Reino Unido -22,2%, esto es, un punto inferior al de 2008-. Solo Italia, con un 28,7% de ciudadanos en riesgo de pobreza, supera a España, aunque el avance de la exclusión social ha sido menor en el país transalpino. Incluso en territorios como Portugal el problema afecta a menos población que hace una década, al alcanzar a uno de cada cuatro los hogares.

El crecimiento de las familias españolas en riesgo de exclusión afecta ya a 12,8 millones de personas. En 2008 había 10,7 millones de ciudadanos en esta situación. En toda Europa se contabilizan 117,4 millones de personas con penurias económicas, un 23,4% de la población. Pero la tasa continental apenas ha variado durante los últimos ejercicios.

Entre las tres realidades que Eurostat tiene en cuenta para cuantificar el riesgo de pobreza, la ligada al empobrecimiento del mercado laboral ha impactado con más fuerza entre los españoles. Un 15% de la población en edad de trabajar lo hacen en condiciones de 'baja intensidad', una realidad que se relaciona con los contratos temporales, las jornadas parciales y la pérdida de poder adquisitivo. Este porcentaje es el doble del que se registró en 2008, cuando apenas un 6,6% de los empleados sufrían estas consecuencias.

También ha aumentado de forma significativa el sector de la población que sufre 'graves privaciones materiales', al representar casi un 6% de los hogares, frente a un 3,6% del año 2008. Además, el 22,3% de las familias están en riesgo de exclusión, aun teniendo en cuenta que han recibido diversos tipos de ayudas públicas para mitigar su situación. Además, el informe comunitario revela que la renta disponible para estos ciudadanos se encontraba en los 13.681 euros en 2016, casi 300 euros menos de lo que percibían al comenzar la crisis económica. 

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