El nuevo Serie 3 de BMW entra en la fase final de pruebas antes de fabricarse
El nuevo Serie 3 de BMW ha entrado en la fase final del amplio programa de pruebas al que está[…]
El nuevo Serie 3 de BMW ha entrado en la fase final del amplio programa de pruebas al que está siendo sometido antes de que pase a la producción en serie.
La nueva generación de esta berlina ya se ha enfrentado al calor sofocante de Death Walley, en el estado estadounidense de Nevada, para verificar el correcto funcionamiento del sistema de climatización.
Según BMW, todo tiene que funcionar, no puede haber chirridos ni crujidos, incluso cuando la temperatura supera los 50 grados centígrados en la sombra fuera del automóvil y 60 grados en el interior, que debe volver a enfriarse lo más rápido posible.
También el nuevo Serie 3 ha estado en el centro de pruebas de invierno que el Grupo BMW tiene en Arjeplog (Suecia), no muy lejos del Círculo Polar Ártico.
Para la marca alemana es el lugar idóneo para demostrar la impermeabilidad al frío extremo de un prototipo, así como el escenario perfecto para que los sistemas de control del chasis muestren de lo que son capaces.
Lo que su busca es la conexión entre el DSC y el sistema de tracción a las cuatro ruedas xDrive y su interacción con el nuevo diferencial del BMW Serie 3 M Sport.
Si aparece algún problema durante la conducción, el ingeniero presiona un botón en la pequeña pantalla de prueba, junto a la palanca de selección de la transmisión, para registrarla y realizar un análisis posterior, ha explicado BMW.
Los datos del vehículo se almacenan en un disco duro grande en el maletero del automóvil, se revisan todos los días y se vuelven a trabajar.
Por lo que respecta al placer de conducción, las pruebas se han desarrollado en Aschheim (Alemania), en Miramas (Francia) y en Nürburgring (Alemania).
Anteriormente, BMW asegura que ha sometido al nuevo BMW 3 a simulaciones de computadora (se han realizado 12.000 maniobras de conducción para optimizar sus propiedades dinámicas).
Tampoco ha faltado el túnel de viento, en el que se ha trabajado para reducir el coeficiente aerodinámico a 0,23; ni las pruebas de choque para conocer de forma controlada el proceso de deformación del vehículo en caso de accidente.
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