El banquero de los ángeles caídos
A nadie se le escapa que nuestros grandes empresarios constructores, desde hace dos años metidos a electricistas de guante blanco,[…]
A nadie se le escapa que nuestros grandes empresarios constructores, desde hace dos años metidos a electricistas de guante blanco, pasan por momentos de apuro. Las compras de Endesa, Iberdrola y Repsol ha apretado el nudo de la corbata a José Manuel Entrecanales, Florentino Pérez y Luis del Rivero en forma de una deuda ingente que amenaza con ahogar a alguno.
Aunque los casos son diferentes, los presidentes de Acciona, ACS y Sacyr Vallehermoso, respectivamente, andan buscando soluciones de emergencia para evitar que los más de 55.000 millones de euros que deben no les asfixie y le quiten, mediante ejecuciones de préstamos, las participaciones de los grupos energéticos que compraron sin poner casi un duro. Cosas de la ingeniera financiera.
Llama la atención que los tres han ido a visitar al mismo oráculo. Los tres han puesto su futuro en manos de Borja Prado Eulate, presidente desde el pasado año de la filial española de Mediobanca. Madrileño de 52 años, Prado Eulate, hijo de Manuel Prado y Colón de Carvajal, amigo e intendente del Rey, fue primero vicepresidente de Lazard en Madrid, donde ya fue el fiel consejero de la expansión de Florentino Pérez hacia Dragados y Hochtief y el que habilitó la compra de Endesa por parte de Enel y de la familia Entrecanales.
Sentando en los consejos de Endesa y Telecinco, a Borja Prado le han confiado la venta de Valoriza, Itínere y Repsol, por parte de Sacyr, el que peor está de todos, prácticamente al borde del abismo, con el demonio del apalancamiento salvaje a punto de darle la extrema unción. Lo mismo ha hecho ACS al encargarle la desinversión forzada de Unión Fenosa -operación de libro- y las ventas de las filiales no estratégicas para conseguir liquidez y reducir su abultada deuda.
Por si fuera poco, el presidente de Mediobanca es el asesor aúlico de José Manuel Entrecanales, en una posición incómoda o al menos extraña puesto que se supone defiende los intereses de Enel, su principal enemigo en la lucha por el control de Endesa.
En cualquier caso, el futuro inmediato de los que otrora fueron hombres ilustres, de carreras profesionales a ensalzar, pasa por las manos de este banquero, temido por sus competidores, inteligente como el que más, excelente negociador y con gran capacidad para mover hilos más allá de las propios negocios empresariales. Amante de las cacerías y de los toros, tiene delante a tres morlacos, tres, de mucho trapío.