Caja Madrid: No hay aguja en el pajar

Una nota de prensa de nueve páginas da para mucho y hasta cabe asegurar que es un exceso. Pero si[…]

Una nota de prensa de nueve páginas da para mucho y hasta cabe asegurar que es un exceso. Pero si es de una caja de ahorros y en ese proceloso mar de cifras, ratios, adjetivos y porcentajes no aparecen ni una sóla vez los términos mora y morosidad, el mosqueo está más que justificado. ¿Seguro que nos estamos leyendo los resultados de una entidad financiera? ¿Pero no es Caja Madrid la misma que en el tercer trimestre presentó una de las tasas de mora más altas del sector? Volvemos a leer la nota con la seguridad de que nos están haciendo buscar una aguja en el pajar. Pero nada de eso: hay pajar, pero no aguja.

Hay que irse a otro documento, el que contiene los cuadros adjuntos, para certificar que la tasa de mora de Caja Madrid ha saltado del 0,90% al cierre de 2007 al 4,87% del año pasado. Un 441%, un dato sólo tan llamativo como el 80,3% que ha caído la tasa de cobertura. Sin valoraciones, claro, como no podía ser de otra manera. Suspende Caja Madrid en transparencia precisamente en el momento en que es más necesaria que nunca. Claro que no es la única entidad que nos hace no ya buscar agujas en desierto, sino redescubrir el diccionario. Los hay, como BBVA, que han rebautizado los extraordinarios como singulares, o los que, rizando el rizo como La Caixa convierten un cierre de oficinas en una integración.

Pero de vuelta a la caja madrileña, lo mejor del caso es que Miguel Blesa es en los últimos tiempos de los que no se muerde la lengua a la hora de referirse a ese miura de cinco años llamado morosidad. Hace justo doce meses, en la presentación de resultados, alertó de que "cuando empiece de verdad, el ritmo de crecimiento será brutal". Luego llegó la suspensión de pagos Martinsa Fadesa y Blesa se ve hoy como la punta de lanza de un proceso que está muy lejos de tocar techo.

Acertaba de lleno hace un año Blesa, que no tuvo tanto tino a la hora de predecir el rumbo de nuestra economía. Desmintiendo las tesis castatrofistas del partido que le llevó a la presidencia hace 13 años, previó un aumento del PIB del 2,5%.

Más tarde, en julio, volvió a ser absolutamente contundente cuando aseguró que la morosidad "no es que venga, es que ya galopa", quizá sabedor ya de lo que se cocinaba en su propia cocina. Por esas fechas, la CECA auguraba que la morosidad cerraría el año por encima del 2,3% y que alcanzaría el 4% a lo largo del 2009. Previsiones superadas, por lo visto en las entidades más tocadas. Ayer mismo, Blesa anunció que la morosidad de Caja Madrid puede saltar al 7,30%. Nunca una nota de prensa fue tan inútil. Al final, la aguja estaba en la boca de Blesa.

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