Botín y los riesgos de dar lecciones en estos tiempos

624 horas al año. Es el tiempo que Banco Santander le dedica a gestionar el riesgo de todas las operaciones[…]

624 horas al año. Es el tiempo que Banco Santander le dedica a gestionar el riesgo de todas las operaciones que analiza, revisa, aprueba o deniega. Así se deduce de lo que dijo Emilio Botín la semana pasada en una Conferencia de Banca Internacional organizada por la entidad cántabra, en la que el banquero sacó pecho de cómo el primer grupo financiero español ha driblado la crisis.

Botín, pletórico como siempre pese a que en su entidad se notan más que en otras los excesos, señaló con orgullo que hasta un ex presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos quedó gratamente sorprendido del cuidado con el que su banco vigilaba todo lo que hacía. "Se sorprendió al saber que la Comisión Delegada de Riesgos de Banco Santander compuesta por cinco consejeros se reúne dos veces a la semana para analizar riesgos durante al menos cuatro horas y que la comisión ejecutiva del banco compuesta por cinco consejeros y cinco ejecutivos se reúne todos lunes del año durante cuatro horas en la que dedica una gran parte de su tiempo a la revisión de riesgos y aprobación de operaciones", explicó

El presidente de Santander apostilló que, "es verdad, son muchas horas de dedicación por parte de nuestros consejeros, pero a nosotros nos parece fundamental. Y nunca nos parecen demasiadas".

Efectivamente, repasando los últimos pinchazos de su gestión, a sus accionistas les deben parecen escasísimas. Porque seguro que a más de uno le gustaría saber dónde se han ido los cerca de 3.000 millones de euros -entre inversión y provisiones- puestos en la cesta de Sovereign, rescatado de mala manera la semana pasada. O cómo se aprobó la primera inversión en Royal Bank of Scotland en 2007 y la posterior realizada en mayo y cuyo importe se ha evaporado en un santiamén. O la de Fortis. Cerca de otros 3.000 millones volatilizados, con minusvalías que ascienden a entre el 70 y el 90% de la inversión.

Sin olvidar la apuesta por el Reino Unido, con las inversiones en Abbey, Aliance & Leicester -miren como cotizas los credit default swap de esta entidad- y Bradford & Bringley, en un país sumido en una crisis inmobiliaria tan grande o más que la española. A los afectados por las inversiones de Banif en productos estructurados de Lheman Brothers les habrá sentado este discurso a cuerno quemado.

Por todos estos motivos y alguno más -echen un ojo a la depreciación del real, la moneda de Brasil, donde Santander se va a dejar miles de horas de esfuerzo, y a la elevada morosidad de su filial de financiación al consumo en España, llama la atención que Botín diera lecciones a diestro y siniestro de cómo afrontar la crisis.

No cabe duda que don Emilio es uno de los mejores, sino el mejor banquero de España, pero en estos tiempos la prudencia es una virtud. Y sus accionistas se lo agradecerían porque más de uno de los que compró (fueron 438.000 minoristas) en la ampliación de capital del año 2000 a 11 euros -ahora cotizan a menos de 10- aún se debe estar preguntando para qué tanta gran adquisición. Por no hablar de los que el año pasado suscribieron la emisión de bonos convertibles (129.000 particulares a 54.000 euros por barba a 16,04 euros).

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