Banca: ¿todo sigue igual?
No me gusta nada cómo los bancos, particularmente los norteamericanos, están "saliendo" de la crisis financiera. Los resultados de Goldman[…]
No me gusta nada cómo los bancos, particularmente los norteamericanos, están "saliendo" de la crisis financiera. Los resultados de Goldman Sachs y de JP Morgan han deslumbrado, pero fíjense en que la mayor parte del beneficio se debe a operaciones en los mercados (ellos han generado la última subida bursátil, han actuado como las "manos fuertes", y ellos han sido también los principales beneficiados), y apenas nada procede de la actividad bancaria típica. Además, caído Lehman y tocados en la línea de flotación los otros grandes bancos USA, esos dos se han quedado con un potente duopolio que les facilita mucho las cosas. Tanto que vuelven a las andadas en algunos temas (como el hecho de que Goldman reparta otra vez bonus récord). Y todo mientras muchas otras entidades se esfuerzan por devolver a toda prisa las ayudas públicas (entre otras cosas, para quitarse de encima la lupa estatal sobre salarios y bonus).
Y todo ello, mientras proliferan en el mercado nuevos engendros como las "reremics" (una mutación de las "subprime") o el nuevo negocio multimillonario con el tráfico de seguros de vida: en España no se permite, pero en Estados Unidos se están recomprando pólizas de vida (con su correspondiente derecho a cobrar el seguro) a ciudadanos que ya no pueden pagarlas. Cuando fallezcan, cobra el seguro quien compró la póliza. Un negocio redondo si el señor en cuestión muere relativamente pronto, porque de lo contrario quien recompró su seguro tiene que estar pagando la póliza un montón de años más de lo previsto. Supongo que las entidades que recompran estos seguros no invertirán nada en el sector farmacéutico.
Además, los bancos han comprobado el pánico que tienen los gobiernos a que un banco se hunda, o a que incluso todo el sistema financiero (el auténtico sistema circulatorio para la liquidez, para el dinero) se colapse y genere un infarto en el conjunto economía. A los líderes mundiales les bastaron horas de negociación para destinar a la banca ayudas milmillonarias, pero llevan décadas con discusiones estériles sobre cómo resolver el hambre en el mundo. Comprobado lo fácil que ha sido que los estados reaccionen, los bancos vuelven a lo suyo, es decir, a generar beneficios al mayor ritmo posible. Y los políticos miran para otro lado: están cuatro u ocho años en el poder, pero toman decisiones (y asumen endeudamientos) para los próximos cuarenta, aunque ello pueda suponer poner al borde del colapso y de la quiebra no ya al sistema financiero, sino incluso a algunos estados.
El sistema bancario actual nació a mediados del siglo XIX, cuando se autorizó a los bancos iniciar la carrera de apalancamiento que les permite que con sólo un 10 por ciento de recursos propios, basen su negocio en préstamos o depósitos de terceros. La inflación del sistema la vimos con la crisis "subprime", cuando se apalancó y reapalancó sobre una hipoteca prestada a un individuo pobre del sur de Estados Unidos, sin trabajo ni ingresos fijos (o, a otra escala, a un promotor inmobiliario que construyó miles de viviendas en el desierto toledano o en la costa levantina, por poner un par de ejemplos cercanos, y que no ha vendido más que un puñado, porque eran carísimas e invendibles). Ni el pobre americano ni el promotor español pagaron y ya han visto lo que pasó.
Ahora, parece que hemos superado la fiebre con la inyección de ayudas públicas. Pero no hemos atacado el origen de la enfermedad. No quiero pecar de pesimista, pero podríamos tener alguna seria recaída en 2010.