Amancio Ortega rompe tabús

La sucesión al frente de Inditex no por conocida ha tenido menos repercusión en los comentarios y conversaciones de los[…]

La sucesión al frente de Inditex no por conocida ha tenido menos repercusión en los comentarios y conversaciones de los observadores del patio empresarial. Amancio Ortega ha sabido ceder el testigo de la presidencia del imperio que fundó a un profesional. Un debate que lleva tiempo celebrándose en los círculos del Instituto de Empresa Familiar, pero que, a pesar de tener defensores (particularmente entre los consultores), hacía tiempo que no se producía. Habría que remontarse a los tiempos de Ernesto Koplowitz para ver un relevo de la misma importancia. En la mayoría de los casos siempre ha sido un delfín, pero de la familia, quien se ha sentado finalmente en el trono de la presidencia de la compañía familiar.

Amancio Ortega ha preparado su sucesión con un estilo impecable. Ya lo insinuó para que propios y extraños lo fuesen rumiando. El pasado noviembre volvió a darlo a entender al delegar en Pablo Isla la asistencia a la cita del presidente del Gobierno con los principales responsables de las 30 mayores multinacionales españolas. Amancio Ortega seguirá tutelando los pasos del delfín desde el consejo de administración para que el testigo se entregue con tranquilidad y continuidad. Otra de las recomendaciones que aparecen en los manuales del perfecto "family office". Y es que poner el frente de la gestión de un imperio familiar a un profesional en vez de a un pariente tiene muchas ventajas. Primero: se cortan de raíz las envidias de los "herederos", se evitan las maniobras para poner trabas a la gestión del "elegido". Segundo, la agilidad en una de las decisiones más importantes de una gran compañía está asegurada: que si el nuevo presidente se equivoca, al no ser de la familia, es más fácil despedirle...

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