ACEA propone revisión intermedia de plazos de reducción emisiones para 2030
La patronal europea propone fijar un objetivo "ambicioso pero realista" para reducir las emisiones procedentes del automóvil en 2030, pero[…]
La patronal europea propone fijar un objetivo "ambicioso pero realista" para reducir las emisiones procedentes del automóvil en 2030, pero sugiere también incluir una revisión intermedia en 2025 que evalúe en qué punto se encuentra el mercado de vehículos eléctricos y la extensión de su red de recarga.
La patronal de fabricantes europeos de automóviles ACEA considera que las reducciones de CO2 tras 2021 dependerán, en gran medida, del aumento de las ventas de vehículos de propulsión alternativas, en particular, eléctricos, según ha indicado en su última carta el secretario general de la Asociación Europea de Constructores de Automóviles (ACEA), Erik Jonnaert.
La Comisión Europea (CE) está elaborando una nueva propuesta que lanzará a finales de año para fijar los objetivos de reducción de emisiones de CO2 de vehículos de pasajeros y furgonetas para después de 2021, ha explicado Jonnaert.
ACEA propone, "para ser consecuentes con los plazos de actuación del marco climático y energético de la Unión Europea" de 2030 (Climate and Energy Framework) establecer esos nuevos objetivos para el año 2030.
Al fijar esta fecha límite, los fabricantes de automóviles tendrían tiempo para planear una estrategia de inversiones y desarrollar productos y tecnologías en función del nuevo test de emisiones WLTP -que entró en vigor el 1 de septiembre-, ha argumentado el secretario general.
Los estados miembros y otros grupos de interés tendrían tiempo para aplicar las medidas necesarias que lleven a "una mayor aceptación de los sistemas de propulsión alternativos", ha detallado.
La recomendación de la industria europea del automóvil es reducir un 20 % las emisiones procedentes de los vehículos entre 2021 y 2030, lo que supone, en opinión de Jonnaert, una "reducción abrupta".
Así, más allá de 2020 "será técnicamente inviable" continuar mejorando los motores de combustión interna al ritmo actual, ya que muchas de las tecnologías "más rentables" ya habrán sido utilizadas para alcanzar la meta de 2021, por lo que el éxito en el cumplimiento de la meta de 2030 estaría vinculado al número de coches eléctricos en el parque.
Según datos de ACEA, en la primera mitad de 2017 los coches eléctricos representaron el 1,2 % de las ventas totales de automóviles nuevos, con "enormes diferencias" entre los estados miembros.
De hecho, aunque los fabricantes están ampliando su gama de vehículos alternativos e invirtiendo en este campo, la penetración del mercado europeo y la aceptación por parte de los consumidores de estos vehículos "siguen siendo muy bajas".
Sin embargo, estos problemas dependen de otros factores que "están fuera del control" de la industria del automóvil, ha indicado Jonnaert, quien ha considerado necesario que los estados y los proveedores de infraestructuras inviertan para ampliar la red de recarga y un sistema de ayudas europeo y local para estimular las ventas de vehículos con propulsiones alternativas.
Para Jonnaert, ya que el objetivo de reducción de CO2 posterior a 2021 está condicionado por la absorción de vehículos eléctricos en el mercado y por su infraestructura de recarga, la propuesta de la CE debería incluir una revisión intermedia en 2025 para evaluar los avances en ambos campos y adaptar los objetivos al alza o la baja según la situación.
Ha recordado que, mientras la cuota de mercado de los vehículos eléctricos no aumente, habrá que aprovechar la tecnología diésel para cumplir las metas de reducción de CO2 que se ha marcado el sector.
Los actuales vehículos diésel Euro 6, que cumplen los "estrictos requisitos" de la nueva prueba de emisiones reales de conducción (RDE) para contaminantes, seguirán teniendo un "papel importante" en la transición gradual a vehículos de bajo carbono, ha destacado.
ACEA ha recordado que "los medios de vida de 12,6 millones de europeos" dependen de la industria automovilística en toda la cadena de valor y que cualquier nueva propuesta de objetivos de CO2 posteriores a 2021 debería abordar también el impacto en sus puestos de trabajo.
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