El actual entorno de bajos precios del petróleo como consecuencia de la estrategia de no limitar la oferta de crudo liderada por Arabia Saudí ha permitido a los productores de Oriente Próximo alcanzar su mayor cuota de mercado desde 1975 a la vez que provocaba un hundimiento sin precedentes de la inversión en el sector petrolero, particularmente en Norteamérica, según ha indicado la Agencia Internacional de la Energía (AIE).