Trabajadores en huelga de Arraiz reprochan que la Diputación no intervenga

Los trabajadores en huelga de la planta de tratamiento de residuos de Arraiz, dependiente de la sociedad foral Garbiker, han reprochado hoy la actitud de la Diputación de Bizkaia, como si las condiciones de trabajo en esa planta de reciclaje "no fueran con ellos".

Esta mañana los trabajadores de TMB Arraiz, vestidos con monos de trabajo, se han concentrado en la calle Henao ante la sede de una de las empresas que tiene la concesión de la explotación de la planta, después han recorrido en manifestación el centro de Bilbao hasta el Palacio de la Diputación Foral y han finalizado la movilización ante la sede de Garbiker, la sociedad pública encargada del tratamiento de residuos.

Por su parte, la portavoz de la Diputación Foral de Bizkaia, Elena Unzueta, se ha referido a esta huelga en la conferencia de prensa habitual tras la celebración del Consejo de Gobierno y ha mantenido que se trata de un "conflicto entre una empresa privada y sus trabajadores".

Unzueta ha instado a las partes a que lleguen a un acuerdo y ha apelado a su responsabilidad para que la huelga "no redunde en perjuicio de la sociedad vizcaína".

Pese a tratarse de un servicio dependiente de una sociedad foral, aunque adjudicado a una UTE privada, la portavoz ha insistido en que "ese personal no es dependiente de la Diputación".

El representante sindical Quique Álvarez, de ELA, mayoritario en el comité de empresa de la planta, ha explicado que el seguimiento de la huelga está siendo casi total entre sus 120 trabajadores, salvo en el personal de la administración, en demanda de la negociación de sus condiciones laborales.

Según han dicho, esperan que "la Diputación Foral por lo menos dé la cara ante unos trabajadores" que realizan su labor diaria procesando basura y lo hacen "en unas condiciones muy duras".

Ha recordado que la planta depende de una sociedad foral y ha estimado que la Diputación "debería velar" por sus condiciones de trabajo y también debería preocuparse por las condiciones en que se realiza el proceso de reciclaje en esa planta.

La intención de los trabajadores de Arraiz, según ha explicado Álvarez, es continuar con la huelga indefinida hasta que se vean cumplidas sus reivindicaciones de unos salarios dignos y acordes a las condiciones del trabajo que realizan.

Además, el comité reclama poner fin a "la precariedad" que sufre cerca de un 25 % de la plantilla, que tiene contrato a jornada parcial del 27 % de la jornada, es decir un día o dos a la semana, y que sufre "una flexibilidad" total en sus horarios de trabajo, así como reclaman un plus de fin de semana.

Ha denunciado que el Gobierno Vasco haya entendido que su actividad "sea un servicio público y haya establecido unos servicios mínimos ilegales y abusivos".

En concreto, se ha decretado el funcionamiento de uno de los turnos diarios de la planta -fijados en un 36,52 %-.

"No entendemos por qué se ha denominado a esa planta de residuos como servicio público esencial y por ello se obliga a los trabajadores de los servicios mínimos a cumplir con un turno de ocho horas" y, sin embargo, la planta no está todo ese tiempo procesando basura, ha indicado.

Los representantes de los trabajadores han estado negociando con la empresa y han reiterado su disposición a seguir hablando, aunque la empresa asegura que no tiene margen para la negociación.

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