Navarra, por debajo de la media estatal en accidentes laborales en 2018

Navarra registró en 2018 una tasa de incidencia de accidentes con baja en jornada laboral de 37 por cada 1.000 trabajadores (35,2 en 2017), lo que les sitúa como la tercera comunidad con menor crecimiento respecto al año anterior desde 2012.

Son datos recopilados por el Instituto de Salud Pública y Laboral de Navarra (ISPLN) que destaca, también, que en accidentes mortales la tasa fue de 2,5 por 1.000 trabajadores, la más baja desde 2012, mientras que la tasa de accidentes graves fue de 25,1 por 1.000 trabajadores, la misma que en 2016 y menor que en 2012, 2013 y 2014.

En una nota, el Gobierno de Navarra explica que el concepto de siniestralidad laboral incluye las enfermedades profesionales y los accidentes, con un 86 % de muertes atribuibles a las primeras en el mundo y un 14 % a los segundos.

Así, el pasado 2018 se contabilizaron un total de 9.824 accidentes con baja, de los cuales 8.630 (87,8 %) ocurrieron durante la jornada laboral, 969 fueron in itínere y 225 se dieron en el régimen especial de trabajo autónomo.

De los 8.630 accidentes con baja en jornada de trabajo, 6 fueron mortales, el mismo número que en 2016 y 2017, y 56 graves, 6 más que en 2017. A los 6 accidentes mortales en jornada de trabajo se sumaron en 2018 otros 4 in itínere, uno menos que en 2017.

Por sectores de actividad, en 2018 estas tasas de incidencia aumentaron apreciablemente respecto a 2017 en el sector de la construcción (70,7 en 2017 y 79,1 en 2018), y, en el sector industrial (56,6 frente a 59,5), y se mantuvieron con ligeras variaciones en los sectores de Agricultura (51,6/51,5) y Servicios (22,9/23,9).

Los accidentes ocurren 2,5 veces más en hombres que en mujeres, más en personas que trabajan en puestos de trabajo con menor nivel de ocupación, y más en trabajadores eventuales y con contratos cortos, ya que en 2018 el 31 % de los accidentes ocurrieron en personas con menos de 6 meses de antigüedad en su puesto de trabajo, cifra que asciende al 42,5 % si se incluyen los ocurridos antes del año desde la fecha de contratación.

El 47,4 % de las lesiones más frecuentes en 2018 fueron, en la línea de años anteriores, las dislocaciones, esguinces y torceduras, seguidas de las heridas y lesiones superficiales con el 29,4 %, y, ya en menor porcentaje, de las conmociones y lesiones internas.

Sobre la forma en que se produjeron, el 38 % de los accidentes se debieron a sobreesfuerzos físicos, traumas psíquicos, radiaciones, ruido y luz, seguidos de aplastamiento sobre o contra un objeto inmóvil (22,2 %, choque o golpe contra un objeto en movimiento (18,8 %) y contacto con agente material cortante, duro o rugoso (11,5 %).

En cuanto a las causas inmediatas, la mayoría se relacionan en la actualidad con la evolución del empleo y su precariedad: contratación temporal, subcontratación (especialmente a través de Empresas de Trabajo Temporal), aumento de cargas y ritmos de trabajo, realización de horas extras o la edad de los trabajadores, con incidencias mayores en menores de 24 años.

Otra causa fundamental se relaciona con la escasa eficacia del sistema preventivo actualmente vigente en el Estado, según las mismas fuentes.

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