Ministro Trabajo promete que Grecia no sacrificará los derechos laborales

El ministro de Trabajo heleno, Yorgos Katrúgalos, sostiene que el Gobierno no sacrificará los derechos laborales de los griegos, ni siquiera a cambio de una reducción de la deuda pública, el principal caballo de batalla en la negociación con los acreedores.

"No estamos dispuestos a sacrificar los derechos laborales de los griegos a cambio de nada, ni siquiera de la reducción de la deuda", recalca Katrúgalos en entrevista con Efe, en alusión a que el Fondo Monetario Internacional, el que más defiende un alivio de la deuda, es a la vez que el más recortes exige en la negociación laboral.

La negociación sobre la reforma laboral es una de los asuntos más peliagudos de la segunda revisión del programa de este tercer rescate griego, negociaciones que comenzarán previsiblemente el próximo día 17.

"Lo que siempre decimos es que Grecia es el país europeo con la mayor desregulación en las relaciones laborales", subraya Katrúgalos, quien recuerda que en el país se han aplicado "al extremo las recetas neoliberales".

Por ello, añade, el objetivo del Gobierno, es volver "a la normalidad europea en el respeto del modelo social europeo".

"La postura del FMI refleja posturas neoliberales extremistas incompatibles con este modelo", sostiene.

El ministro considera "impensable" que las instituciones europeas, acepten soluciones contrarias a la Carta Social Europea bajo la presión de Estados miembros como Alemania, que consideran que el rescate no puede avanzar sin la participación del FMI.

"Sería paranoico que las instituciones europeas acepten soluciones que otro organismo importante de nuestro continente, el Consejo de Europa, en su Carta Social, considera ilegales", asevera.

El ministro de Trabajo confía asimismo en que el Gobierno conseguirá que se restablezcan los convenios colectivos -uno de los temas claves de la negociación y una de las promesas electorales principales de Syriza en 2015- eliminados en 2012 en el marco del segundo paquete de rescate de Grecia, a pesar de la oposición del FMI.

En ese contexto, recuerda que el informe publicado hace pocos días por una comisión internacional de expertos y que servirá de base para las negociaciones pide el restablecimiento de los convenios colectivos.

Aunque Katrúgalos no oculta su satisfacción por dicho informe que "es cercano a las posiciones que defiende el Gobierno", permanece escéptico frente a la propuesta de los expertos de que se flexibilice del mercado de trabajo, lo que permitiría despidos colectivos.

"La mitad de los puestos de trabajo creados (desde que Syriza está en el Gobierno) son a tiempo parcial, precisamente porque el trabajo flexible existe ya. Por eso no tenemos la intención de aceptar aún más flexibilización", sostiene.

Katrúgalos se ha convertido en el principal blanco de la ira de la ciudadanía contra el Ejecutivo liderado por Syriza, que desde que asumió el Gobierno en enero de 2015, ha ido tirando por la borda la mayoría de sus promesas electorales.

Así, por ejemplo, ha seguido cortando las pensiones, pese a haber recalcado anteriormente que los once tijeretazos previos tan solo sirvieron para profundizar la crisis.

"Nuestra postura respecto a las pensiones, así como sobre los salarios, era que no solo no debían ser recortados, sino que requerían aumentos", recalca Katrúgalos para añadir que el programa asociado al tercer rescate lo que hace es "prolongar la austeridad".

"Para evitar la quiebra incontrolada firmamos un compromiso forzoso que no nos dejó para nada satisfechos, en medio de una correlación de fuerzas aplastante contra nosotros. En el marco de este compromiso no era posible respetar nuestra promesa electoral inicial", reconoce.

Katrúgalos asegura que para evitar "un programa neoliberal" se hizo una reforma de pensiones "cuyas características principales corresponden a los principios de la izquierda sobre igualdad ante la ley y justicia social".

Los jubilados no parecen compartir este análisis, como demuestra la reacción violenta esta semana de este colectivo, que en una manifestación contra los nuevos recortes se enfrentó violentamente contra la policía que contestó lanzando gases lacrimógenos, imágenes que recuerdan a las protestas contra el anterior Gobierno conservador.

Katrúgalos reconoce que las pensiones son muy bajas, pero asegura que el Gobierno ha hecho todo lo posible por "gestionar la situación con una repartición del peso más justa".

"Creo que toda persona que protesta y se manifiesta en la calle para proteger sus derechos ayuda al Gobierno a mostrar a los acreedores y precisamente al FMI que la política de austeridad es un callejón sin salida", estima el ministro.

"Hemos aceptado un programa neoliberal pero no nos transformamos en neoliberales", remacha.

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