Cuatro de cada diez trabajos temporales son fraudulentos

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Prácticamente cuatro de cada diez empleos temporales son fraudulentos. Así lo estima la patronal de las agencias de empleo, Asempleo, que considera que la tasa de temporalidad en España debe reducirse diez puntos porcentuales. Y es que en la actualidad Polonia es el único país de Europa que supera el alto nivel de contratos de carácter temporal que hay en España, que se sitúa en la actualidad en el 26,4%, según los datos de la EPA relativos al cuarto trimestre de 2016.

"La temporalidad por sí misma no es negativa, pero sí lo es el abuso de este tipo de contratación", denunció el presidente de esta asociación, Andreu Cruañas, quien recalcó que la OCDE también ha puesto de manifiesto que en este país hay un exceso de personas con contratos temporales. Así, aunque desde Asempleo explicaron que es "complicado ver hasta dónde llega la economía sumergida", sí se atrevieron a situar la temporalidad 'real' en una horquilla entre el 16% y el 19%. Es decir, que los diez puntos restantes corresponderían a contratos fraudulentos, puesto que no se justifica su eventualidad.

"Tenemos que separar de una vez lo que es trabajo precario de trabajo flexible", afirmó Alejandro Costanzo, director del Gabinete Técnico de la patronal, que defendió que es la economía la que debe marcar la temporalidad que necesita cada país y, por tanto, tampoco hay por qué acabar con el empleo de esos jóvenes estudiantes que se sacan un sueldo los fines de semana. Costanzo puntualizó que España tiene un perfil muy de servicios y, por tanto, es normal que tenga una demanda estacional más elevada que el resto de países del entorno, pero siempre y cuando se haga de manera justificada. "Lo que no sea temporalidad justificada debe ser controlado y perseguido", concluyó.

En este sentido, desde 2012 y hasta 2016 el plan contra el fraude laboral ha permitido convertir en indefinidos 252.992 contratos detectados como indebidamente temporales, según datos del Ministerio de Empleo. En total, la Inspección de Trabajo y Seguridad Social ha logrado aflorar 419.000 empleos irregulares desde esa fecha. El impacto económico de esas actuaciones contra el fraude laboral asciende a 17.772 millones, según el departamento que dirige Fátima Báñez.

Un 80% de la temporalidad incontrolada

Desde Asempleo denunciaron que no hay un control sobre un 80% de la temporalidad, es decir, aquella que no se realiza a través de las ETT (que representan uno de cada cinco contratos eventuales) y que a su juicio son «de dudosa legalidad». Por ello, revindicaron que "una mayor presencia de las empresas de trabajo temporal podría reducir la tasa de paro y ajustar la temporalidad". Para ello argumentaron que el nivel de intermediación de ETT en el mercado laboral español ha caído del 0,7% en el año 2000 al 0,6% en 2015, el nivel más bajo de la UE-15, solo empeorado por Grecia (0,1%). De hecho, la media europea asciende al 1,9%.

Asempleo defendió que esa mayor intermediación de las agencias de empleo en los principales países del entorno coexiste con una tasa de paro más baja y con un nivel de temporalidad más ajustada. Y pusieron como ejemplo el mercado laboral británico, que con unas ETT que intermediaron en un 3,8% de los contratos temporales en 2015, es uno de los mercados con menor tasa de desempleo (5,3%) y menor tasa de temporalidad (6,1%) de la UE-15.

Además, Asempleo aseguró que el 31% de las personas que acuden a sus oficinas logran con el tiempo un contrato indefinido, frente al 10% de las personas que consiguen un contrato de este tipo teniendo en cuenta la temporalidad total.

La realidad nacional es que uno de cada cuatro nuevos contratos es de carácter temporal, pero además tres de cada diez nuevos empleos dura menos de seis meses y apenas un 15% de los asalariados tiene un contrato de duración superior a un año, según los datos que se extraen de la EPA correspondiente al último trimestre de 2016.

Y es que la duración media de este tipo de contratos ha pasado de 78,6 días en 2007 a 53,4 días en 2015, lo que supone 25,2 días menos (-32%), según un estudio publicado a finales de año por UGT. Para colmo, los asalariados con un contrato temporal de un día de duración se ha duplicado desde 2007, con un aumento muy significativo a partir de 2012, es decir, desde el recrudecimiento de la crisis. Si antes representaban el 0,5% del total, ahora se sitúa en el 1,1%. También se eleva el número de trabajadores con contratos de duración inferior al mes: en 2007 suponían el 2,4% frente al 4,4% en 2016. Cabe resaltar que tres de cada diez contratos de una jornada de duración se concentran en hostelería y uno de cada diez en actividades administrativas y servicios auxiliares.    

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