Aceitera asegura que nunca ha habido "ánimo" de incurrir en discriminación

La aceitera de Lucena (Córdoba), denunciada por CCOO por abonar atrasos pendientes a sus trabajadores y no a sus empleadas, ha manifestado que desconoce tal denuncia y que "jamás" ha habido "animo" de incurrir en ningún tipo de discriminación.

En un comunicado, la representación legal de la aceitera cordobesa ha indicado que "ante las noticias" sobre una "presunta actuación" de la empresa que pudiera suponer "discriminación por razón de género" quiere expresar su "completo desconocimiento de la denuncia que tanto revuelo ha causado".

Añade el escrito que por parte de la empresa "jamás ha habido ánimo de incurrir en ningún tipo de discriminación".

No obstante, con el objetivo de "conocer el contenido de esa denuncia" y "despejar cualquier duda" sobre la "correcta actuación de la empresa", se ha concretado una reunión con los sindicatos para "analizar la situación y, en caso de ser necesario, buscar las soluciones pertinentes".

Según CCOO, la aceitera no abonó a sus empleadas atrasos alegando que en el convenio se "habla de trabajadores, pero no de trabajadoras".

Esta denuncia ha suscitado numerosas críticas, desde las de la Junta de Andalucía, que ha tildado el caso de "vergonzoso", hasta los sindicatos, que han llamado "sinvergüenza" al empresario o una asociación de mujeres juristas, que creen que esta conducta podría ser constitutiva de un "delito de odio hacia la mujer".

Según la denuncia de CCOO, las mujeres afectadas son tres, que no han recibido los atrasos que les adeudan desde el 1 de enero de 2017 hasta diciembre de ese mismo año en cumplimiento del convenio

El convenio de industrias de aceite de la provincia de Córdoba, firmado en diciembre de 2017 establecía un incremento salarial del 1,5 por ciento a cobrar con efecto retroactivo desde el 1 de enero de dicho año.

El sindicato explica que la empresa aduce que en el convenio se "habla de trabajadores pero no de trabajadoras", algo que, para la secretaria de Mujer de CCOO de Córdoba, Mar Ávalos, es un claro ejemplo de discriminación por razón de sexo y lamenta que "a estas alturas todavía haya empresas y empresarios que crean que los hombres tienen más derechos que las mujeres por el mero hecho de ser hombres".

Hasta la Real Academia Española (RAE) ha terciado en esta polémica y en su cuenta de Twitter ha señalado que "en español, como en muchas otras lenguas, el género facultado para referirse a colectivos mixtos es el masculino, que es el término no marcado de la oposición de género".

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