Hoteles de Barcelona mantienen casi la ocupación pero cae 14% la facturación

La ocupación hotelera de Barcelona durante este verano se mantuvo casi similar a la del año pasado, con un descenso[…]

La ocupación hotelera de Barcelona durante este verano se mantuvo casi similar a la del año pasado, con un descenso del 0,7 % en julio y del 1 % en agosto, lo que se ha conseguido bajando los precios de las habitaciones y ha provocado un descenso de la facturación del 14 % en estos establecimientos.

El presidente del Gremio de Hoteles de Barcelona, Jordi Clos, ha explicado hoy que han tenido que bajar mucho los precios para mantener la ocupación que tenían hasta ahora.

Durante el mes de julio la ocupación en la ciudad se situó en el 91 % y en agosto en el 88 %, aunque entre enero y agosto la ocupación fue del 81,5 %, un 2,5 % menos que el año pasado, y la facturación cayó un 9,6 %.

El precio medio de las habitaciones en julio se situó en 150 euros, un 7 % menos que en el mismo mes del año anterior, mientras que en agosto fue de 135 euros, cifra que representa una reducción del 19 %.

La caída de la facturación ha sido especialmente destacada en los hoteles de categorías de lujo, con un descenso del 18,5 % este verano, por lo que Clos ha alertado del descenso del turismo de calidad y considera que hay que preguntarse qué clase de turismo quiere recibir la capital catalana.

"Barcelona está entrando en un periodo complicado dentro del espacio turístico", ha dicho Clos, que ha alertado de la pérdida de reputación internacional que sufre la ciudad y ha puesto como ejemplo el informe anual City Rep Track, donde Barcelona a pasado del octavo al decimoquinto lugar.

El representante de los hoteleros barceloneses ha pedido que se gestione mejor la ciudad para "erradicar" el incivismo y la inseguridad.

Ha mencionado varios indicadores que avisan de que algo pasa en Barcelona, como los artículos aparecidos en algunos medios de comunicación internacionales que mencionan los conflictos con la actividad turística y los problemas que causan las manifestaciones que se celebran en la ciudad, lo que da una imagen "exageradamente negativa".

Como elementos a resolver ha destacado el posicionamiento negativo del consistorio hacia la actividad turística de la ciudad, el incremento de la inseguridad, con bandas que vienen a robar a los turistas, o el crecimiento de la prostitución.

También la proliferación de actividades ilegales, "la epidemia del 'top manta'", la venta de todo tipo de productos en las playas de la ciudad, el aumento de actitudes incívicas en la calle o la falta de limpieza en algunos espacios públicos, al tiempo que ha denunciado que la gente pueda acampar tranquilamente en los parques o pasear en bañador o en biquini por la ciudad.

"Tampoco ayuda la situación política", ha dicho Clos, que ha añadido otros problemas como las huelgas del aeropuerto, los atentados de hace un año o la reciente huelga de taxis.

Para Clos, tampoco tiene sentido limitar el crecimiento de hoteles de lujo de la ciudad cuando, ha dicho, "somos la ciudad con más estancias no regladas" de toda España, y ha añadido que "ya sólo falta la broma de los pisos nicho".

Clos ha afirmado que antes del verano se reunió con la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, y con la consellera de Empresa, Àngels Chacón, para explicarles sus temores y ambas le dijeron que el problema era de la otra institución, por lo que les ha pedido que se tomen estos problemas en serio.

Ha recordado que cuando Jordi Hereu era alcalde de Barcelona había problemas de incivismo pero que la Generalitat, el Ayuntamiento de Barcelona y el Gremio de Hoteles se organizaron para actuar contra el robo a los turistas y "fue un éxito".

Para el presidente de los hoteleros barceloneses, ahora más que nunca el 100 % del impuesto de la tasa turística debería dedicarse en relanzar la marca Barcelona y solucionar estos problemas, porque "si Barcelona se costipa, Cataluña puede coger una pulmonía".

Clos ha mencionado factores externos, como la recuperación de mercados mediterráneos que tenían problemas o la buena climatología que ha vivido Europa este verano, pueden haber influido algo en la ocupación hotelera de la ciudad, aunque cree que en Barcelona estos factores afectan menos que en otros destinos porque aquí los turistas no se quedan muchos días.

Pese a todo, Clos considera que Barcelona sigue siendo una gran ciudad turística, con buenas posibilidades de futuro y que, en estos momentos, tiene un costipado que se tiene que curar y "que se cura gestionando bien".

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