Italia decidirá antes de final de año si suspende la línea férrea Lyon-Turín
El Gobierno italiano decidirá antes de final de año si continua o suspende las obras de la línea ferroviaria que[…]
El Gobierno italiano decidirá antes de final de año si continua o suspende las obras de la línea ferroviaria que unirá la ciudad italiana de Turín y la francesa de Lyon, un proyecto polémico que divide al Movimiento Cinco Estrellas y a la Liga, socios en el Ejecutivo.
Así lo ha confirmado el ministro de Infraestructuras y Transportes de Italia, Danilo Toninelli, en una entrevista que publica hoy el diario "Corriere della Sera", en la que apunta la necesidad de evaluar los costes del proyecto y de los beneficios que reportaría.
"La pregunta a la que hay que dar una respuesta es si es un proyecto rentable o no. Se necesita un análisis actualizado para una evaluación más profunda", dijo.
"Hay que hacer una valoración de la situación, pero si se tardan más de 50-60 años en pagar la obra y el peso acaba recayendo en los bolsillos de los italianos, es mejor bloquearlo", añadió.
La continuidad de la construcción de la futura línea de tren de alta velocidad (TAV) que conectará Turín y Lyon divide al Gobierno pues, si bien varios miembros del Cinco Estrellas (M5S) se han mostrado contrarios a seguir adelante con el proyecto, la Liga sí es partidaria.
De hecho, el ministro del Interior y líder de esta formación ultraderechista, Matteo Salvini, ha afirmado esta semana que es necesario "ir hacia adelante y no dar pasos hacia atrás".
"En el programa de Gobierno (firmado entre el M5S y la Liga) hay un punto sobre realizar un examen de costes-beneficios (...). Yo prefiero siempre construir e ir hacia adelante", subrayó.
La línea ferroviaria Turín-Lyon, que atravesará la cordillera de los Alpes y se calcula que tendrá un coste aproximado de unos 10.000 millones de euros, nació de un acuerdo entre los Gobiernos galo e italiano en 2001 y se pactó en un principio que las obras concluyeran en 2012.
Los vecinos de los valles alpinos italianos, unidos en el movimiento "NO-TAV", han protagonizado numerosas protestas desde 1990, cuando se ideó este controvertido proyecto, por el impacto medioambiental que entrañaría, ya que exige perforar las montañas que contienen elevadas cantidades de uranio y amianto, nocivos para la salud.
Uno de los más críticos con esta obra en el pasado ha sido el actual líder del M5S, Luigi Di Maio, que en 2016 opinó que Italia se iba a endeudar durante años.