Europa y Japón sellan un acuerdo de libre comercio en un nuevo golpe a Trump

Las empresas europeas ahorrarán mil millones de euros en aranceles, que irán desapareciendo hasta gravar sólo el 1% de los productos

Los mandatarios de la Unión Europea han puesto en marcha una gran ofensiva comercial para arrinconar al proteccionismo que abandera Donald Trump. Si el lunes hicieron frente común con China en Pekín, donde más preocupa la guerra arancelaria puesta en marcha por el presidente estadounidense, este martes fue el turno de Japón, en cuya capital el presidente de la UE, Donald Tusk, y el de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, rubricaron junto al primer ministro nipón, Shinzo Abe, un acuerdo en el que ambas partes llevan trabajando desde 2013.

Se trata de un tratado que convierte la relación económica entre la UE y Japón en un espacio de libre comercio 'de facto'. Porque supone la eliminación inmediata de aranceles en el 99% de las importaciones de productos japoneses y en el 94% de las exportaciones europeas al archipiélago. Esos cinco puntos porcentuales de diferencia se deben sobre todo a las medidas con las que Japón protege el arroz e irán desapareciendo con el tiempo, hasta que solo sea gravado el 1% de los productos y de los bienes que venden y compran ambos territorios. De esta forma, el acuerdo beneficiará a un tercio de la economía mundial y a más de 600 millones de consumidores. En Europa, unos 600.000 empleos están relacionados directamente con el comercio bilateral con Japón.

«Este es un acto de enorme importancia estratégica para el orden internacional basado en normas en un momento en el que algunos lo están cuestionando. Estamos mandando el mensaje claro de que estamos juntos contra el proteccionismo», recalcó Tusk tras la firma de un acuerdo que calificó como «el más grande de la historia». Juncker lanzó un dardo a Trump: «No hay protección en el proteccionismo, y no hay unidad donde hay unilateralismo», afirmó. «Es un buen día no sólo para todos los japoneses y europeos, sino para todas las personas razonables de este mundo que creen en el respeto mutuo y la cooperación», sentenció Juncker en tono más conciliatorio.

La UE exporta anualmente 58.000 millones de euros en productos y 28.000 millones en servicios. Supone que, en dinero contante y sonante, las empresas europeas ahorrarán a partir de ahora unos 1.000 millones de euros en tasas. España se verá beneficiada, ya que la carne de cerdo -una de las principales exportaciones de nuestro país- será uno de los productos que más se abaraten en el mercado nipón. También se elimina desde este miércoles el arancel del 15% que grava el vino. En total, el 85% de los productos agroalimentarios europeos podrá acceder a Japón sin ningún tipo de impuesto adicional, lo cual, según la Comisión Europea, puede traducirse en un incremento del 180% en las exportaciones de productos alimentarios procesados a Japón.

Las empresas europeas tendrán también más facilidades para acceder a proyectos de infraestructuras públicas en el país del Sol Naciente, y otros sectores beneficiados incluyen el de los productos químicos -espera incrementar sus exportaciones a Japón un 22%- y el de componentes mecánicos -su potencial de crecimiento se cifra en el 16%-. Por su parte, componentes industriales, té y pescado japoneses resultarán más económicos en el Viejo Continente.

Según recoge la Comisión Europea en la página web que difunde el tratado, este «servirá para dar forma a las normas que gobiernan el comercio global de acuerdo con nuestra visión y valores compartidos». Y «dejará rotundamente claro que dos de las principales economías mundiales se oponen al proteccionismo». Tusk se pronunció este martes en líneas similares, trazando un extraño frente común formado por la UE y Japón, pero en el que también tiene cabida China. «Geográficamente estamos lejos, pero política y económicamente difícilmente podríamos estar más cerca», dijo en referencia al país nipón.

El acuerdo es, sin duda, un nuevo disparo a la línea de flotación de la estrategia de Trump, que ya ha anunciado una nueva andanada de aranceles para gravar productos chinos por valor de 200.000 millones de dólares. Tanto la UE como Japón podrían aparecer en su diana en cualquier momento, razón por la que el nuevo acuerdo se considera especialmente relevante. No obstante, el presidente americano parece hacer oídos sordos al clamor del resto del mundo. Incluso en su propia casa, los republicanos criticaron este martes duramente su suavidad en la relación con Putin. «No hay nada de malo en mantener buenas relaciones con Rusia», respondió Trump.

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