Copa perfecta: La tecnología llega a la barra del bar
Un empresario hostelero desarrolla un sistema para medir con exactitud la cantidad de alcohol servida y para tener actualizado al minuto el control de stock.
Mario Acosta se ha dedicado a la hostelería durante veinte años, tiempo en el que ha llegado a tener hasta tres locales abiertos. Un día, haciendo la caja, se le ocurrió la posibilidad de pesar las monedas en una báscula para evitarse la farragosa tarea de tener que contarlas una a una. Tras comprobar que el sistema le servía para ahorrar tiempo, pensó en trasladar este método a las bebidas alcohólicas. Así surgió la idea para crear Copa Perfecta, una especie de barra «inteligente» capaz de medir la cantidad exacta de bebida servida en la copa y de enviar la información al TPV (terminal de control) para llevar actualizado al minuto el control de stock.
El sistema está constituido por una serie de módulos con sensores de carga que se integran en la barra de bar aunque Acosta también ha adaptado el programa de medición y control de bebidas de Copa Perfecta para el servicio en mesa y terraza. En este segundo caso, se realiza a través de un dispositivo similar a una tablet, que también se utiliza para efectuar la comanda.
Por último, una tercera funcionalidad del sistema es que permite mostrar publicidad a través de sus pantallas. Acosta incluyó esta opción de emisión de publicidad porque cree que los bares podrían mostrar anuncios de las marcas comerciales de bebidas y, con lo que ingresen por ellos, sufragar los costes de la instalación de la barra inteligente.
Experiencia en hostelería
«He tenido bares desde hace 20 años y he diseñado este sistema pensando en lo que a mí me hacía falta», explica Acosta, quien estudió para técnico especialista en electrónica industrial pero terminó dedicándose al sector de la restauración por influencia familiar: «Empecé a trabajar en mantenimiento de empresas y, como mi padre tenía un bar, monté un local en Calahorra (La Rioja). Y me fue mucho mejor que con la electrónica. Así que monté otro. Y, luego, otro. Por eso dejé la electrónica». Ahora, en cambio, ha dejado la hostelería convencido de que su invento (patentado después de comprobar que no había nada parecido en el mercado) va a funcionar.
El siguiente paso es probar el prototipo en algunos bares para ver cuál es su aceptación por parte de los trabajadores y clientes, así como pulir las incidencias que pudieran registrarse durante su uso.
Ferias internacionales
Acosta está puliendo el prototipo, que aún no ha salido al mercado. Pero ya lo ha mostrado en la feria de hostelería de Barcelona, Hostelco, donde dice que recibió mucho interés por parte de diferentes asistentes a la feria. De hecho, la presencia en Hostelco es la que favoreció que le invitaran a la feria Restaurant & Bar Tech Live que se va a celebrar en Londres los próximos 25 y 26 de septiembre. El mismo mes, asistirá a otra feria en Taipei: Taiwán Innotech Expo. Acosta también baraja llevar su invento a Estados Unidos.
Financiación
En cuanto a la financiación, Acosta ha sufragado con fondos propios la construcción y diseño del prototipo, así como el registro de la patente y los servicios de asesoría sobre propiedad industrial que tiene contratados con la agencia GDPI de patentes y marcas. Ahora, está buscando un partner estratégico que quiera lanzar la barra al mercado. Aunque está decidido a hacerlo por sí mismo si no consigue encontrarlo: «En caso de que no saliese nada, lo haríamos a través de inversores, crowdfunding o lo que sea».