El BCE receta una jubilación más tardía en lugar de subir impuestos
El envejecimiento traerá recesiones más largas y presionará a la baja los tipos de interés, que se mantendrán en mínimos hasta el próximo verano
El economista jefe del Banco Central Europeo (BCE), Peter Praet, ha puesto sobre la mesa las preferencias del organismo supervisor a la hora de abordar la sostenibilidad del sistema de pensiones e incluso de toda la economía: retrasar más la edad con la que un trabajador puede retirarse, frente a un incremento de la carga fiscal que gobiernos como el de España quieren llevar a cabo para garantizar el pago de las prestaciones.
Entre otras medidas, Praet considera que es posible «que los trabajadores sigan en activo más tiempo», aunque puntualizó que podría ser «de forma parcial», para así evitar una merma de ingresos en los sistemas, que puedan afectar a su sostenibilidad de cara al futuro. El también miembro del comité ejecutivo del BCE sostiene que, entre las actuaciones a realizar «no necesariamente debe tratarse de subidas de impuestos». Sí apuesta por impulsar «la liberalización y una mayor competencia en ciertas categorías de profesionales». El ejemplo a seguir es el del mercado alemán, donde se han aprobado ajustes «temporales» para salvar esas finanzas.
El ejecutivo del BCE realizó este miércoles estas declaraciones durante la conferencia inaugural de la Cátedra 'la Caixa' donde alertó de que uno de los grandes problemas a los que se enfrenta España a medio plazo, el del envejecimiento de la población, implica «realizar reformas estructurales» de calado. «Es importante hacer estos cambios» ante lo que considera una «amenaza» para la estabilidad de toda la economía.
Tan es así que el supervisor no descarta que la posibilidad de que los tipos de interés sigan en mínimos, e incluso profundicen el terreno negativo a medio y largo plazo, ante la tensión generada por una población cada vez mayor. Esta posibilidad puede verse exacerbada ante la inminente jubilación de los 'baby boomers' «que puede añadir mayor presión a la baja sobre los tipos de interés». Se trata de un cóctel explosivo con el que «las recesiones económicas pueden ser más largas y las recuperaciones más lentas y superficiales, con mayores riesgos de no cumplir el objetivo de inflación», apuntó Praet, quien añadió que «la probabilidad de llegar a tipos cero es algo con lo que tenemos que aprender a convivir».
Más perjuicios que beneficio
El economista de origen belga reclamó la necesidad de acometer reformas estructurales que liberen a los bancos centrales de la carga depositada sobre sus hombros durante la reciente crisis, a pesar de la dificultad política de llevar a cabo cambios, como en el sistema de pensiones. Aunque el BCE ya no descarta un escenario aún más bajista de tipos si fuera necesario, Praet considera que esta política de apoyos monetarios «tiene límites» ante los efectos secundarios que los tipos negativos pueden llegar a tener, principalmente entre los balances y cuentas anuales de la banca. De hecho, el presidente de CaixaBank, Jordi Gual, ha advertido de que se puede hacer «demasiado poco o tarde» en cuanto a la retirada de estímulos.
Para evitar cualquier tipo de dudas, Peter Praet se ciñó durante toda su intervención al mensaje oficial que periódicamente traslada el presidente del BCE, Mario Draghi, tras las reuniones del consejo de gobierno de la institución. El supervisor mantendrá los tipos de interés en el 0%, al menos, hasta el verano de 2019. Ese «al menos» condiciona cualquier decisión a que la inflación se sitúe «en el entorno del 2%», que es el objetivo mantenido por el BCE desde que comenzó la crisis.
Ante las voces internacionales que reclaman una prolongación de la actual política de tipos, hasta que la inflación se eleve al 4% o el 5%, Praet defendió que la barrera del 2% «es buena» porque «no crea grandes distorsiones» en las economías que configuran la zona euro.