Automoción: Oportunidades de inversión

España es el segundo productor europeo de vehículos y el octavo mundial, mientras que en la fabricación de vehículos comerciales ocupa la primera posición[…]

España es el segundo productor europeo de vehículos y el octavo mundial, mientras que en la fabricación de vehículos comerciales ocupa la primera posición del continente. 

Esta industria ha hecho patente que una recuperación sostenible es posible gracias al aumento de la eficiencia en las plantas, la intensificación de la productividad y a una vocación exterior que no sólo se basa en las exportaciones sino en la localización de plantas de componentes en los principales centros de producción del mundo, tal y como recoge un informe de KPMG. 

Este "éxito" emana de la visión de conjunto y de la voluntad de todos los que han hecho posible crear más de 38.000 puestos directos de trabajo durante la crisis por parte de fabricantes de vehículos y fabricantes de componentes, fruto de mantener la flexibilidad y productividad sin mermar el coste laboral. Así como de la determinante y acertada decisión estratégica de adelantarse a los tiempos e invertir en áreas clave para la competitividad como son la innovación y la digitalización hacia la industria 4.0.

La asignación de nuevos modelos y la recuperación del mercado europeo y nacional provocó un impulso de la facturación de fabricantes de vehículos hasta los 46.100 millones de euros en 2015, y se  estima que en 2016 superó los 53.700 millones de euros. En torno al 60% de las ventas del sector de componentes provienen de las exportaciones a más de 170 países, donde se ve fundamentalmente beneficiado por la recuperación del mercado; esta cifra asciende al 82% si se incluyen los componentes de los vehículos exportados en España. 

El sector de automoción es el que más contribuyó a la balanza comercial de España en 2016. La automoción ha exhibido una de las mejores recuperaciones en el empleo de  toda la industria española y es líder a nivel europeo en términos de productividad. El sector de fabricantes de componentes alcanza los 34.000 millones de euros de facturación en 2016.

Para articular sus ventajas competitivas hay que racionalizar los costes de producción

Pero para que este panorama no se pierda, aún sigue siendo necesario mejorar aquellos factores productivos que merman la capacidad competitiva de esta industria, principalmente en los relacionados con la logística y el transporte, el coste energético y la flexibilidad laboral o la formación para el empleo.

Es necesario seguir sumando capacidades y recursos para competir a nivel global explotando las oportunidades de una cadena de valor que comienza en las pequeñas y medianas empresas locales y termina en los grandes fabricantes globales. 

En particular, la industria española de automoción debe apostar por una diferenciación clara en los mercados internacionales. Es más, esta ventaja competitiva debe ser alcanzada a través de la innovación y del capital humano. 

El coste laboral ha aumentado en los últimos años pero de una forma más moderada que en los principales competidores europeos. A pesar de ello, hay que seguir trabajando para no perder posición frente a países de Europa del Este, Portugal o Marruecos. El contexto del sector energético repercute en la competitividad de la industria de automoción. Los costes logísticos, y en particular, los de transporte son uno de los principales factores a tener en cuenta como palanca para mejora de la competitividad.

Una industria con oportunidades de inversión

En un entorno tan dinámico como la industria de automoción, surgen continuamente oportunidades de inversión derivadas de los nuevos nichos generados por la evolución tecnológica.

Internacionalmente existe una pugna por captar nuevas inversiones. A este respecto, resulta esencial que España continúe trabajando en la adjudicación de nuevos modelos para aumentar el valor y la diversificación de la producción. Lo anterior sólo se consigue si se aumentan las inversiones en I D i y se siguen manteniendo los estándares productivos actuales. Desde otra perspectiva, y a raíz de los nuevos centros de producción que están emergiendo,el sector español de fabricantes decomponentes deberá mantener losniveles de inversión en el exteriorlocalizando plantas y manteniendo los niveles de exportación, para llegar a ser un suministrador dereferencia internacional.

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