Facciones libias proponen un alto al fuego y elecciones en Libia

Los dos principales actores rivales en Libia, el presidente del Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA) en Trípoli, Fayez Al Serraj,[…]

Los dos principales actores rivales en Libia, el presidente del Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA) en Trípoli, Fayez Al Serraj, y el mariscal del Ejército Nacional Libio (LNA) en el este del país, Jalifa Haftar, han avanzado este martes un alto al fuego y la promesa de celebración de elecciones «lo antes posible», según el borrador de un acuerdo facilitado por la oficina del presidente francés.

Ambos líderes libios se reunirán en las próximas horas en La Celle-Saint-Cloud, cerca de París, a instancias del presidente Enmanuel Macron, cuya oficina ha distribuido el «documento de trabajo» y proyecto de declaración de la reunión. Según la propia oficina, se trata de un borrador inicial de los puntos preacordados para el esperado encuentro, con el que el presidente galo espera avanzar hacia la resolución del conflicto en el país.

El borrador reitera la necesidad de una solución política a la crisis libia y reitera la validez del «Acuerdo Político Libio» firmado en 2015 por las distintas facciones en Skhirat (Marruecos). El alto al fuego no se aplicará a las operaciones antiterroristas, claves en el avance del mariscal Haftar en Bengazi y en el este del país. El acuerdo incide en el stablecimiento de un ejército libio unificado y desmovilización y desarme de las milicias, que se han multiplicado tras la caída hace seis años del dictador Muamar Gadafi.

Se compromete además la celebración de elecciones en 2018, una de las prioridades del GNA anunciadas por el propio Serraj hace unas semanas y que se enfrentó a la oposición del líder de la Casa de Representantes de Tobruk, aliada del LNA en el este de Libia.

La reunión de ambos líderes en París se produce en un momento en el que la autoridad y legitimidad de Fayez al Serraj y el GNA se tambalea más que nunca ante su incapacidad de controlar el territorio más allá del oeste del país y el rechazo de la Casa de Representantes en Tobruk. En cambio, la figura política del «hombre fuerte» en el este del país, Jalifa Haftar, se ha visto fortalecida tras sus avances en Bengazi contra grupos afines a Al Qaida. Pese al apoyo de las Naciones Unidas al gobierno de Serraj, cada vez más voces, incluida la del nuevo ministro de Defensa francés, insisten en la necesidad de incluir a Haftar en la hoja de ruta para una nueva Libia.

Pese al esperado avance que significa la reunión de este martes entre ambos líderes del este y oeste, Libia se enfrenta a importantes retos: la necesidad de establecer un Gobierno central, la desmilitarización de las milicias y la creación de un Ejército y Policía unificados, hacer frente a la inmigración y reavivar su economía, profundamente deprimida tras años sin los millonarios ingresos del petróleo del país.

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