Tres cuartas partes de los trabajadores en Grecia cobran menos de 1.000 euros
Casi tres cuartas partes de los trabajadores en Grecia (72,8 %) cobran menos de 1.000 euros brutos al mes y[…]
Casi tres cuartas partes de los trabajadores en Grecia (72,8 %) cobran menos de 1.000 euros brutos al mes y menos de un 10 % supera los 1.300 euros mensuales, según un informe que presentó hoy el Instituto de Trabajo, del sindicato del sector privado (GSEE).
A pesar de que hay una lenta recuperación del mercado laboral y una reducción del desempleo, en los primeros ocho meses de 2018 el 61 % de los contratos firmados fue a tiempo parcial.
En el segundo trimestre de 2018 el desempleo afectó al 19 % de la población activa, lo que supuso una reducción de dos puntos porcentuales respecto al mismo periodo del año pasado, pese a lo cual Grecia continuó teniendo la tasa de paro más alta de la Unión Europea (UE).
De mantenerse esta evolución positiva, dentro de una década Grecia podría haber vuelto a los niveles previos a la crisis, cuando el desempleo afectaba a en torno al 8 %, destacó el director científico del Instituto de Trabajo, Yorgos Aryitis.
La reducción del desempleo, sin embargo, no ha ido acompañada de una creación de puestos de trabajo.
Desde comienzos de 2014 hasta el segundo trimestre de 2018 el número de parados se redujo en 422.000 personas, pero solo se crearon 325.000 puestos de trabajo.
Esta diferencia se explica, de acuerdo con el informe, principalmente por el fuerte aumento de la emigración y por el desempleo crónico, que hace que muchas personas hayan pasado en las estadísticas de la categoría de desempleados a la de inactivos, es decir, que no buscan ya trabajo.
De hecho, el 72,1 % de los alrededor de 900.000 desempleados es de larga duración.
Indicativo del impacto de la migración en la reducción del desempleo es el hecho de que la población de Grecia en la franja de edades entre los 20 y los 44 años se redujo, entre 2010 y 2018, en 600.000 personas.
En la misma franja de edades se encuentran también 575.000 desempleados.
El estudio examinó, además, el estado de la economía griega y estimó que, a pesar del crecimiento de los últimos trimestres, no existen suficientes condiciones que permitan generar liquidez e ingresos, dos claves necesarias para garantizar una economía sostenible.
"Las inversiones no llegan de un día para otro. Necesitan tiempo, empresarios creativos y condiciones económicas favorables", resaltó Aryitis.
Para que el crecimiento sea sostenible, sería necesario que en los próximos dos años las inversiones alcanzaran entre el 11 % y el 12 % del producto interior bruto (PIB), un escenario que no es realista, según el documento.
Incluso si se reunieran las condiciones para un crecimiento sostenible, el país tardaría en recuperar el nivel de su PIB anterior a la crisis.
"Si la economía crece a un ritmo anual real del 2 % (sin tener en cuenta la inflación), el PIB alcanzará el nivel de 2008 tan solo en 2032, lo que significa un cuarto de siglo perdido", subrayó Aryitis.
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