Los cuatro catalizadores que pueden despertar a Redeia en bolsa

Redeia apenas sube en bolsa este año un 2% y necesita nuevos impulsares para levantar la cotización

Las acciones de Redeia apenas se anotan una subida este año en el IBEX 35 del 2%, un panorama triste para un valor considerado refugio clásico y que no ha sabido ganarse a los inversores en una primera mitad de año llena de volatilidad y sustos en el mercado.

Los analistas de Jefferies acaban de reiterar su recomendación de comprar Redeia, incrementando su precio objetivo por acción hasta los 17,4 euros, lo que implica un potencial alcista del 14%, prácticamente el doble que el 8% que actualmente calcula el consenso de Bloomberg.

Cumplir con estas expectativas no será sencillo, especialmente porque Redeia necesita catalizadores adicionales que cambien la percepción de los inversores.

Jefferies mejoró su recomendación sobre Redeia el pasado mes de abril al considerar que la mayoría de los factores negativos ya se habían materializado o estaban incorporados en el precio de las acciones.

Desde entonces, Redeia únicamente se comportó alrededor de un 5% mejor que el conjunto de las eléctricas europeas. Para generar una rentabilidad adicional frente al sector, el valor necesita ahora impulsores más evidentes.

El banco de inversión identifica cuatro acontecimientos que podrían conseguirlo durante los próximos meses.

El nuevo plan de inversiones de la red eléctrica

El principal catalizador será la aprobación del nuevo plan nacional de inversiones en la red de transporte eléctrico, que Jefferies espera antes de que termine 2026.

El punto de partida son los aproximadamente 13.000 millones de euros previstos para el periodo 2025-2030, pero los analistas creen que existe margen para que el volumen definitivo de inversión sea superior.

Un plan más ambicioso permitiría a Redeia acelerar el crecimiento de su base de activos regulados, sobre la que se calculan buena parte de los ingresos futuros de la compañía.

Jefferies contempla en su escenario central inversiones de unos 1.600 millones de euros anuales. En el escenario más favorable, esta cifra se elevaría hasta los 1.750 millones, mientras que el supuesto bajista contempla alrededor de 1.350 millones al año.

La aprobación del plan también podría llevar a Redeia a actualizar sus objetivos financieros en febrero de 2027, ofreciendo al mercado mayor visibilidad sobre el crecimiento esperado durante los siguientes ejercicios.

La aceleración de los permisos

El segundo factor que apuntan los expertos es la posibilidad de que se agilice la tramitación administrativa de los proyectos estratégicos.

Los retrasos en permisos y autorizaciones han limitado tradicionalmente la velocidad a la que las inversiones pueden incorporarse a la base de activos regulados de Redeia. Una reducción de esos plazos permitiría adelantar su entrada en funcionamiento y, con ello, la generación de ingresos regulados.

El banco detecta ya algunas señales positivas. Como ejemplo, cita cerca de 750 millones de euros en compensadores síncronos que inicialmente no iban a incorporarse a la base de activos regulados antes de 2030 y que ahora podrían hacerlo entre 2029 y 2030.

La relevancia de este punto va más allá de un único proyecto. Una tramitación más rápida reforzaría la expectativa de que Redeia pueda ejecutar antes y con mayor intensidad el nuevo ciclo inversor asociado a la ampliación y modernización de la red eléctrica española.

Un nuevo escenario en la CNMC

El tercer catalizador es el reciente relevo al frente de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).

El banco considera que el nombramiento de Juan José Ganuza como nuevo presidente de la CNMC podría ayudar a recomponer la relación entre Redeia y el organismo regulador.

Es cierto que los expertos no dan por sentado que este cambio vaya a traducirse automáticamente en decisiones más favorables, pero sí considera que puede contribuir a reducir la percepción de riesgo regulatorio entre los inversores.

Esta cuestión resulta especialmente relevante para Redeia debido a la naturaleza regulada de su principal actividad.

En su escenario central, Jefferies utiliza una remuneración regulada, medida mediante el coste medio ponderado del capital o WACC, del 6,6% más allá de 2031. El escenario alcista contempla un 7%, mientras que el bajista rebaja esta referencia al 6%.

Las elecciones generales

El último catalizador tiene carácter político, y probablemente sea el más discutible. Jefferies considera que las próximas elecciones generales, que sitúa como muy tarde a mediados de 2027, podrían actuar como un acontecimiento de reducción del riesgo para las compañías reguladas.

El informe señala que las encuestas apuntan a una ventaja del Partido Popular y considera que una victoria del centro-derecha sería interpretada favorablemente por el mercado para el conjunto del sector. Se trata, en todo caso, de la valoración realizada por Jefferies sobre un escenario electoral todavía abierto.

Para los inversores, la clave no estaría únicamente en el resultado de las elecciones, sino en que el nuevo escenario político despejara parte de las dudas sobre la regulación, la remuneración de las redes y el ritmo de las inversiones eléctricas.

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