El número de ocupados vuelve a superar los 19,5 millones
Aunque la creación de empleo crece al menor ritmo de los cinco últimos años
El empleo sigue creciendo, pero con menos fuerza, igual que el paro se reduce al ritmo más lento desde 2013. Los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) que publicó el INE este jueves así lo constatan, aunque la ministra de Economía, Nadia Calviño, le quitó hierro a la ralentización y resaltó que «crecemos de manera robusta por encima de los países del entorno y del euro».
Pero las cifras no engañan: entre julio y septiembre se crearon 183.000 puestos de trabajo, lo que supone 52.000 menos que en 2017 y 42.600 menos que en 2016, consecuencia también del frenazo que ha sufrido el turismo este verano. Así, el crecimiento del empleo se desacelera tres décimas hasta el 2,5% interanual, frente al 2,8% que registraba el trimestre anterior y un año atrás, y queda muy lejos del ritmo del 3,1% del verano de 2016.
El objetivo de crear medio millón de puestos cada año pierde fuelle y en los últimos meses se sumaron 478.800. Diez años después se recupera la cifra de 19,5 millones de ocupados y la tasa de paro baja del 15% por primera vez desde finales de 2008. El número de desempleados se redujo en el tercer trimestre en 164.100 personas, un 4,7%, lo que vuelve a mostrar una ligera desaceleración, puesto que se trata de la menor disminución desde 2013 y prácticamente la mitad que en 2015, cuando el número de parados cayó en casi 300.000. Aún así, la tasa de desempleo desciende hasta el 14,55%, la mejor cifra desde finales de 2008, y el número total de parados se reduce hasta los 3.326.000.
Esta ralentización también se percibe en lo que respecta a la población activa, que aumentó el pasado verano en 19.800 personas, algo que se debe exclusivamente al incremento del número de hombres (69.700), puesto que las mujeres en esta situación cayeron en 69.700. Se trata de menos de la mitad de los activos que se sumaron en el mismo periodo del año anterior: 53.000, por lo que el ritmo interanual desciende al 0,32%. Además, el crecimiento ha sido menos intenso que el avance de la población en edad de trabajar, lo que ha supuesto una reducción en la tasa de actividad, que disminuye siete centésimas respecto al trimestre precedente hasta el 58,7%. La buena noticia es que la población activa alcanza los 22.854.000 personas, la cifra más alta desde el segundo trimestre de 2016.
Un 25% del empleo, público
La mayor parte del empleo creado procede del sector servicios, que aumentó en 210.000 el número de ocupados para dar respuesta a la demanda del turismo estival. Supone cuatro veces más que los puestos de trabajo generados en la construcción: 24.900 en el tercer trimestre, y multiplica por 75 los apenas 2.800 empleos que se crearon en la industria. Pero peor parada salió la agricultura, que perdió 54.000 ocupados entre julio y septiembre y suma 8.600 trabajadores menos en el último año, único sector que pierde empleo.
Además, la mayor oferta de empleo público de la historia ya está dando sus frutos, puesto que la Administración creó casi 50.000 puestos, lo supone uno de cada cuatro nuevos trabajos y la mitad de todo el empleo público generado en el último año. El sector avanza a un ritmo anual del 3,2%, un punto por encima del sector privado.
La mayor parte del trabajo generado este verano lo acapararon los hombres (para ellos son casi dos de cada tres nuevos empleos), españoles (154.300 puestos de trabajo para los nacionales frente a 29.600 para los extranjeros). Pero más llamativo resulta el hecho de que prácticamente uno de cada dos nuevos ocupados son mayores de 50 años, el colectivo que más dificultades encuentra a la hora de reinsertarse en el mercado laboral, y prácticamente la otra mitad fue a parar a los menores de 25 años (casi 90.000 nuevos empleos para ellos), que aprovecharon así el mejor momento del mercado laboral para ampliar experiencia. Por el contrario, la ocupación bajó en el grupo de edad de 30 a 39, con una caída de 63.600 personas.
Esta polarización del empleo que se refleja en la edad explica en parte que el número de parados de larga duración (aquellos que llevan más de un año buscando un empleo) se haya reducido en 129.300 personas, una caída del 8,5%, lo que ha permitido reducir la cifra total hasta los 1.383.000, el mejor dato desde el tercer trimestre de 2009. En el último año este grupo se ha reducido más de un 14%, aunque siguen suponiendo cuatro de cada diez parados.