Monte dei Paschi, el rescate alternativo por la vía italiana
La intervención del banco transalpino con fondos públicos dista del modelo que la UE quiere imponer para salvar a sus entidades
En menos de una semana, la zona euro ha sufrido dos rescates bancarios de muy diferente calado. El del Popular, con la venta al Santander y los accionistas y tenedores de deuda sufriendo el impacto de la intervención; y una semana antes el del italiano Monte dei Paschi. La Comisión Europea y el Gobierno del país transalpino alcanzaron el pasado día 1 de junio un acuerdo sobre el plan de reestructuración de la firma, lo que suponía una inyección de dinero público. Se trataba de una «recapitalización preventiva», una excepción a la normativa comunitaria, porque el rescate se debería haber materializado como en el caso del Popular.
No ha sido así, aunque Santiago Carbó, de CUNEF, explica que «nos guste o no a los europeos, tendrá que predominar el sistema de rescates del Popular». En cualquier caso, Italia ha logrado una intervención a su medida, fundamentalmente «por la capacidad de influencia política que tienen, ya que pueden salirse con la suya, no como otros países», indica Carbó. Ahí reside la clave de esas diferencias de tratamiento en apenas unos días. En cualquier caso, al Gobierno español tampoco le hubiera convenido un rescate como el que se realizó sobre Bankia en 2012, con inyecciones de dinero público, que tanto han desgastado al Ejecutivo en cuanto a opinión pública se refiere.
Más allá de los problemas políticos, el sistema financiero italiano se encuentra en un estado muy diferente al español. «Allí no han llevado a cabo ningún tipo de saneamiento y cualquier medida de intervención podría suponerles un verdadero polvorín», destaca Carbó. Además, este experto recuerda que la crisis de la banca italiana no se debe a su exposición inmobiliaria, como en España, «sino a que tienen una economía en horas bajas desde hace años».
Además, esta especie de rescate preventivo que han utilizado «no resuelve en realidad ningún problema para su banca», indica Robert Tornabell, de ESADE. «Ahí están, además de Monte dei Paschi, los casos de Unicredit o Intesa», recuerda este profesor. Se trata de entidades con verdaderos problemas estructurales y, entre otras variables, una tasa de impagos muy elevada, sobre todo entre los clientes de empresas. Tornabell indica que mientras que España asumió el problema que tenía con las cajas de ahorros hace más de diez años, en Italia aún no se han preocupado de actuar y siguen poniendo unos parches que a corto plazo son rentables políticamente hablando, pero supondrán un problema a largo plazo.
La directiva de la Unión Europea que fija el proceso para 128 bancos de la zona euro y otras 200 entidades transfronterizas determinaba la necesidad de no acudir a las ayudas públicas. Porque desde que empezó la crisis en 2008 y solo hasta 2011, la UE ha gastado casi cuatro billones de euros para salvar a sus bancos con problemas.