Rato favoreció a Lazard desde Bankia para «no perder millones de dólares»

La Guardia Civil lo afirma tras indagar su relación y constata que el expolítico mintió al juez sobre un anticipo de 2,2 millones

La relación entre Rodrigo Rato y la banca de inversión Lazard fue mucho más allá de servir de puente de plata entre la salida del primero del Fondo Monetario Internacional (FMI) y su desembarco en Caja Madrid como presidente, paso previo a dirigir Bankia tras la fusión de media docena de entidades de ahorros. De hecho, la Guardia Civil sostiene que favoreció directamente a sus antiguos socios y no una vez.

Así se desprende de los documentos que obran en una de las piezas separadas abiertas por el titular del Juzgado de Instrucción número 31, Antonio Serrano Arnal, quien desde abril de 2015 tiene a su cargo las pesquisas sobre el origen del patrimonio multimillonario del expolítico y su ocultación a Hacienda. Por esto último se le impuso una fianza civil de 18 millones de euros.

El que fuera ministro de Economía con los gobiernos de José María Aznar entró en la filial española de esa conocida sociedad de asesoría financiera en abril de 2009 y la dejó en enero de 2010, al tiempo que llegaba a la caja madrileña. Eso, al menos, es lo que se sabía por ahora.

Y es que los agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil han llegado a la conclusión, tras revisar todo tipo de datos, de que Rato «mantuvo una relación interesada» con Lazard más allá de esas fechas, «siendo ésta ocultada». Y el motivo, argumentan, es que de no haber existido tal «continuidad» como «empleado» habría dejado de ingresar «importantes sumas de dinero».

Adjudicaciones 'a dedo'

«Supondría la pérdida al derecho de cobro del bonus extraordinario» que «sin embargo» mantuvo su 'antigua' empresa aún cuando en teoría «se había extinguido la relación laboral». Hablamos de seis millones de dólares brutos. A cambio, y «hasta la fecha de desbloqueo de las acciones restringidas» que se le habían prometido, Rato estaba «obligado a no captar, directa o indirectamente, a un cliente para hacer negocios con un competidor» de Lazard.

Ello se tradujo en que durante la presidencia de Rato dicha banca de inversión aumentó de forma exponencial los contratos que recibió de Bankia. Así, en su ranking de clientes la sucesora de Caja Madrid pasó del puesto 34 en 2009 (el año antes a la llegada del expolítico) al octavo en 2010, el segundo en 2011 y el cuarto en 2012 (en mayo de ese año aquel dimitió por su agujero contable).

«Si no hubiera favorecido a Lazard en detrimento de otras sociedades -concluye la Guardia Civil- existía la posibilidad de perder millones de dólares». Fueron cinco contratos a dicha compañía por importe de casi 16 millones de euros, aunque finalmente ésta 'solo' a facturar 9,3 millones.

Su adjudicación fue una «decisión personal» de Rato, lo cual causó el enfado de varios consejeros de Caja Madrid por no contar con su opinión. Así lo admitió él mismo ante el juez en su declaración de octubre. Pero le mintió sobre otro dato revelador.

El exministro justificó un ingreso de 2,2 millones de dólares procedentes de Lazard en 2011 en un crédito concedida por la empresa. Pero ésta declaró a los agentes por escrito que «no existe ningún préstamo» sino un «anticipo de fondos» con cargo a las referidas acciones, solo al alcance de «determinados empleados».

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