Los independentistas pactan una desconexión «unilateral» de Cataluña del resto de España

Junts pel Sí y la CUP dan por imposible la celebración de un referéndum acordado con Madrid

Aunque sobre el papel el pacto entre Junts pel Sí y la CUP está roto, en la práctica continúan dando pasos juntos hacia la independencia. Los dos partidos secesionistas catalanes no han sido capaces de ponerse de acuerdo para aprobar los Presupuestos de la Generalitat, pero ambos coinciden en que la independencia de Cataluña, si llega, no será fruto de un acuerdo negociado con Madrid, sino por la vía unilateral.

Junts pel Sí y la CUP unieron este lunes sus 72 diputados (sobre 135) del Parlament para pactar las conclusiones de la llamada comisión de estudio del proceso constituyente. Este órgano, en el que no han participado ni Ciudadanos ni el PSC, por estar en contra de sus objetivos secesionistas, considera que «no hay ningún margen» para que el Gobierno catalán pueda pactar con el Ejecutivo central la celebración de un referéndum a la escocesa -a pesar de que sigue siendo la principal reivindicación de la Generalitat y de los soberanistas- y que por tanto la «única manera» que tiene Cataluña para ejercer ese derecho a decidir es por la «vía de la desconexión» del resto de España.

Una ruptura por las bravas que, según recoge el argumentario pactado por los independentistas, estará estructurada en tres fases. Una primera, llamada proceso participativo, donde la sociedad civil y los partidos políticos elaborarán un «mandato vinculante», que deberá ser incorporado en el proyecto de Constitución catalana.

Tras este periodo, la «desconexión con la legalidad del Estado español se completará» a través de la aprobación de las tres leyes de ruptura por parte del Parlamento de Cataluña (hacienda propia, seguridad social y ley de transitoriedad jurídica) y mediante un «mecanismo unilateral de ejercicio democrático», que «servirá para activar la convocatoria de la Asamblea Constituyente».

Según el texto aprobado, las tres leyes de la desconexión «no serán susceptibles de control, suspensión o impugnación por parte de ningún otro poder, juzgado o tribunal». Sería, por tanto, una ruptura de facto con la legalidad española. En la tercera fase, la Cámara catalana redactaría una Carta Magna, que sería sometida a referéndum.

El esquema de esta nueva hoja de ruta es similar a la que Junts pel Sí y la CUP pactaron hace meses para iniciar juntos el proceso secesionista en el inicio de la actual legislatura. La principal novedad es que ambas fuerzas apuestan ya sin rodeos por la «unilateralidad» como método para alcanzar la independencia. Este concepto aparece ya en el ideario fundacional del PDC, la fuerza que sustituye a Convergència.

El «mecanismo unilateral de ejercicio democrático» es un concepto ambiguo y algo abierto y en principio no es el referéndum unilateral de independencia que reclama la CUP, sino previsiblemente la convocatoria de unas elecciones de carácter constituyente, que según los independentistas deberían elegir el parlamento constituyente del futuro Estado catalán. Sin embargo, el Gobierno autonómico no descartó este lunes celebrar una consulta e incorporarla a su hoja de ruta, después de que la militancia de la ANC se lo exigiera el domingo a través de una consulta interna.

Moción de confianza

Con la vista puesta en la moción de confianza a la que se someterá Carles Puigdemont en septiembre, y donde solo puede apoyarse en la CUP si quiere mantener el rumbo hacia la creación de una república catalana, Junts pel Sí ha logrado pactar con los anticapitalistas un concepto como «mecanismo unilateral», que de momento está por definir y que más adelante, cuando se concrete su contenido, podría servir para desencallar las negociaciones con los antisistema para que respalden al Gobierno catalán.

En cualquier caso, las conclusiones de la comisión de estudio, pactadas solo entre Junts pel Sí y la CUP, hablan de la «convocatoria de unas elecciones constituyentes». La intención de los secesionistas es que no sean como el 27-S, que se celebraron bajo la legalidad española, sino que para entonces ya rija una legalidad catalana propia y la mera convocatoria ya sería un acto de ruptura unilateral. Según expresó Carme Forcadell el domingo pasado, si todo «va como tiene que ir», esos comicios serán dentro de un año, en el verano de 2017, siempre y cuando Puigdemont supere la moción de confianza en sesenta días.

La apuesta por la unilateralidad de Junts pel Sí implica además que cierra las puertas a pactar la estabilidad de Puigdemont con Catalunya Sí que Es Pot, la coalición en la que participa Podemos.

En portada

Noticias de 

Si esta noticia ha sido útil para ti,
apúntate a nuestros boletines
¡No te decepcionaremos!

También en nuestro canal de Whatsapp