La justicia centra sus pesquisas en las cuentas que el HSBC tenía a su nombre en España

No se buscan cuentas a nombre de personas o empresas concretas y el Banco de España da fiabilidad total a los datos que facilitó Hervé Falciani

Algunas de las dudas que se ciernen sobre las pesquisas que la justicia todavía mantiene abiertas en relación al HSBC, gracias a los datos que un exempleado 'arrepentido' (el informático Hervé Falciani) facilitó entre 2009 y 2011, empiezan a despejarse poco a poco. La primera es que pese a lo que se creyó hace poco más de una semana, tras un primer registro en la sede principal del Banco Santander en Madrid, ya no se buscan cuentas a nombre de personas o empresas concretas.

O más bien, para ser exactos, sí las de un titular determinado: la propia Hong Kong and Shanghai Banking Corporation (más conocida por sus siglas en inglés de HSBC). Porque lo que perseguían los miembros de la comisión judicial que el magistrado de la Audiencia Nacional José de la Mata envió al Santander el pasado día 3 eran las cuentas que la filial suiza de ese banco (cuya sede principal está en Londres) tenía, y aún mantiene en algún caso, en la entidad financiera que preside Ana Botín.

Son cuentas, apuntan fuentes de la investigación, que el HSBC utilizaba para hacer operaciones en España tanto a favor de sus clientes (ya fueran residentes aquí o en otros países) como del propio banco como empresa pues la entidad anglosajona solo dispone de dos oficinas corporativas en el país (Madrid y Barcelona), y sobre todo para representación. Es una práctica extendida que permite a las entidades financieras actuar, a través de otros bancos (cuyo papel sería de «corresponsales», facilitando su estructura bancaria), en los territorios donde no tienen presencia o está es casi testimonial.

Un ejemplo es la compra de valores bursátiles (de empresas del Ibex) o participaciones accionariales para terceros en el extranjero, que se sufragaban a través de esas cuentas. Pero la sospecha de los investigadores es que también pudieron llegar a ser usadas en algunos casos para «dar soporte y auxiliar al fraude fiscal», o bien «incumplir las obligaciones de información establecidas en la normativa internacional», motivos que llevaron a la Fiscalía Anticorrupción a abrir las primeras diligencias sobre el HSBC en diciembre de 2012. Y lo piensan porque el hilo que les ha llevado a estas cuentas sale del ovillo de datos que Falciani sacó de ese banco en 2008 y que luego entregó a la justicia francesa, que a su vez los facilitó a sus socios europeos con posibles intereses tributarios en juego (Alemania, España, Italia...).

No más 'visitas' a bancos

En aquella información primigenia solo aparecían cuentas de la filial suiza del HSCB en dos entidades con oficinas en España, el Santander y el BNP francés. Por eso han sido las únicas en ser 'visitadas' ahora por la Audiencia Nacional -lo han hecho conjuntamente miembros de la Fiscalía Anticorrupción, la Agencia Tributaria, el Banco de España y especialistas de la Guardia Civil- y, a corto plazo, no se piensa acudir a más.

A sus responsables se les ha requerido información de esas cuentas desde finales de los años 90 hasta la actualidad, aunque el período de los datos aportados por Falciani abarcaba solo de 2002 a 2007. Y dentro de ellos, 2005 supuso un punto de inflexión, pues los investigadores tienen constancia de que fue entonces cuando el HSBC empezó a ofrecer a sus clientes pudientes poner sus cuentas a nombre de empresas instrumentales a raíz de la directiva europea sobre ahorro y ocultar así su titularidad formal. La ley lo permite mientras se informe a Hacienda del dueño último de los fondos. La declaración de bienes en el exterior puesta en marcha en 2013 busca precisamente obtener esos datos.

Sin embargo, la normativa vigente solo obliga a las entidades a guardar documentación de cada operación por un plazo de 10 años, por lo que los investigadores apelaron a la colaboración del Santander y el BNP. De hecho, y pese a tener la opción, optaron por no convertir su petición de datos en un registro oficial para facilitar la entrega de información.

Parte de esa documentación ya obra en manos de las instancias investigadoras -el resto debería llegarles en los próximos días-, que no creen que puedan tener un informe preliminar sobre su alcance hasta después del verano. Amén de la abundancia de datos, también entra en juego su complejidad pues la normativa permite usar códigos en las transacciones internacionales que, en la práctica, dificultan conocer sus titulares reales aunque no lo impiden; no obstante, desde 2010 se amplió la información requerida. El problema es que esas claves, denominadas 'swift', no eran compartidas por todos los países e incluso en algunos como Suiza se perdía su rastro.

Las pesquisas, por lo tanto, están todavía «en una fase inicial», subrayan las fuentes citadas, y hasta que no se cribe la información recogida no se podrá concretar si hay indicios para acusar de algún delito (ya sea de fraude fiscal o blanqueo) al HSBC, o bien determinar nuevas responsabilidades tributarias de personas o empresas que tengan o hayan tenido vinculación directa en España.

 Lo que sí se da por buena es la fiabilidad de los datos de Falciani origen de todo este caso. Lo hizo la propia Audiencia Nacional, cuando negó su extradición a Suiza para ser juzgado por espionaje, y también el Banco de España, que en un informe oficial aportado a este caso en 2015 la califica de «veraz», sin indicios de manipulación o falsificación.

Gestores a medida para clientes 'VIP'

Una de las pistas que tiene en sus manos la Fiscalía sobre el papel, al menos sospechoso a priori, del HSBC respecto a las irregularidades fiscales cometidas por algunos de sus usuarios es el tratamiento muy especial que les daba. A algunos investigadores les llamó la atención que hubiera un número elevado de clientes de alto nivel económico (VIP) en la filial suiza del HSBC, por lo que sospechan que pudo haber «acciones de comercialización para captarles». Es decir, sería el banco el que fuera a buscarles para ofrecerles herramientas con las que eludir al fisco y no tanto al revés.

De ello no hay pruebas aún, aunque medios policiales sí disponen de información sobre viajes a España de algunos de esos gestores a medida para entrevistarse con clientes o potenciales interesados. La justicia francesa facilitó a España una lista de esos asesores (para España y otros países) que copió Hervé Falciani.

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