"El inversor ha de saber lo que contrata"

Abogados y asesores financieros evaluaron la normativa de protección al inversor en la biblioteca de ABC

La tercera mesa de debate de la jornada de Asesores Financieros organizada por INVERSIÓN & Finanzas.com versó sobre la clasificación de los productos financieros. Comenzó la mesa tratando la cuestión de la multiplicidad de normativas que existen en estos momentos sobre esta cuestión. Fernando Zunzunegui, coordinador de regulación de EFPA España, abordó la cuestión planteando los objetivos de la normativa: dotar de una mayor transparencia al mundo de la inversión, proteger al ahorrador, facilitar que pueda comparar entre los diferentes productos, así como proporcionar seguridad al vendedor de productos. Pero tiene dudas de que se consiga cumplir con todas estas misiones, debido a la superposición de normativas, porque crea confusión entre los clientes, no contribuye a clarificar la situación, en su opinión. Por eso, opina que la normativa tiene que ser simplificada para que de verdad el inversor sepa lo que compra y la entidad tenga seguridad para ofrecer cada producto. 

Para Isabel Aguilar, abogada de Uría y Menéndez, no se trata tanto de que hay una normativa única, dado que los productos son muy heterogéneos entre sí, por lo que una única norma no puede servir para todos ellos, sino de que el mensaje que se transmita sea homogéneo. En esta misma línea, Miguel Puertas, socio fundador de Asset Growth Eafi, echa en falta diálogo entre los diferentes organismos reguladores, así como con los comercializadores y los asesores financieros. 

Julián Pascual, socio de Buy & Hold Asesores, coincide en el diagnóstico: la normativa es muy heterogénea. Pero, en su opinión, la protección del inversor no ha de venir tanto de la clasificación de los productos, sino de incrementar la transparencia del sistema de distribución, haciendo más patentes los intereses así como los ingresos y comisiones de la entidad vendedora. 

El objetivo de todo ello, según Zunzunegui, es que el inversor debe saber lo que contrata. Pero no el funcionamiento técnico del producto, sino sus riesgos y sus costes ocultos. Para ello la información es fundamental, aunque ésta trabaja de diferente manera en función de si el cliente trata con un vendedor o con un asesor financiero. El vendedor ha de dar al cliente toda la información sobre cualquier producto. El asesor, después de conocer en profundidad al cliente, ha de ofrecerle únicamente los productos que sean adecuados para su perfil. Como explica gráficamente Zunzunegui: el semáforo en rojo no es impedimento para comprar un producto así calificado cuando la relación se establece con un vendedor; en cambio, sí que impide a un asesor ofrecérselo a un cliente al que no le convenga.

¿Es que el inversor va a ciegas cuando va a contratar un producto? "No va a ciegas, pero ahora sí está un poco tuerto, porque hay mucha información disponible, pero la gente no la lee", afirma Pascual. Ahora el inversor se guía por la rentabilidad que quiere obtener, y ello le lleva a veces a invertir en productos que pueden sufrir cuando en el mercado sufre turbulencias, y no sabe por qué ocurre eso. 

El asesoramiento puede desempeñar un papel fundamental. De esta manera, Miguel Puertas explica: "El inversor ha de tener claro que el alineamiento de intereses entre la entidad y él mismo no es directa, lo que se puede suplir con más información, con una actitud crítica del propio inversor, o contando con un asesor financiero que tenga sus intereses alineados con el ahorrador, aunque ese coste lo tendrá que asumir el cliente, que ha de valorar su conveniencia".

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