Bombardier teme que el megapedido de Renfe no salga adelante aunque pujará
Bombardier teme que el nuevo Gobierno que se forme tras las elecciones generales del 26 de junio decida no adjudicar[…]
Bombardier teme que el nuevo Gobierno que se forme tras las elecciones generales del 26 de junio decida no adjudicar el megapedido de Renfe de hasta 30 trenes de alta velocidad por 2.642 millones de euros, aunque pujará por él para no quedarse fuera, si el concurso finalmente sale adelante.
El fabricante canadiense lo hará después de que Renfe abriera un nuevo plazo de presentación de ofertas con un pliego modificado en virtud del dictamen del Tribunal Administrativo Central de Recursos Contractuales (TARC) sobre la impugnación del mismo impuesta en abril pasado por Bombardier.
En estos momentos, la multinacional estudia si la mejor oferta la podrá presentar acudiendo a la licitación en solitario o junto con la japonesa Hitachi, indicó hoy su presidente para España, Álvaro Rengifo, en una entrevista con Efe.
Bombardier, que no se presentó al concurso inicial, a la espera de la decisión del tribunal, también analiza aún si eleva o no su recurso a la Audiencia Nacional, para lo que dispone de 60 días, plazo que coincide con el de presentación de ofertas y que finaliza el próximo 29 de julio.
No obstante, el directivo, "desgraciadamente", ve ahora "más posibilidades de que el siguiente gobierno no adjudique el concurso a que lo adjudique", y de que aparque el proyecto.
Al entregar los pliegos y volver a sacarlos un gobierno que está en funciones, "las posibilidades de que este concurso se adjudique son muy bajas", aseveró.
En su opinión, "lo lógico" habría sido precalificar a los candidatos y que los pliegos se los hubiese entregado el nuevo gobierno, porque si no se adjudica al final el contrato, "vamos a tirar a la papelera montones de millones de euros de la preparación de las ofertas".
Es un gasto de entre 3 y 4 millones de euros por oferta, lo que supone entre 15 y 20 millones en total, ya que aparte de Bombardier, pujan otros cuatro fabricantes más: Alstom, Siemens, Caf y Talgo.
El grupo canadiense ha pedido varias veces a Renfe que incluyera una cláusula llamada nórdica, que obliga al órgano contratante, que hace un concurso que no adjudica, a pagar los gastos de la oferta, pero no han querido hacerlo, añadió.
A su juicio, si el siguiente gobierno tuviera que pagarlos, "probablemente tendría un incentivo para adjudicar el contrato", pero, en las circunstancias actuales, lo más probable es que no lo considere un tema prioritario y prefiera esperar.
Rengifo lamentó que la operadora ferroviaria no haya aprovechado el cambio del pliego para haberlo mejorado, porque, a su juicio, tal y como está -sólo se ha eliminado el criterio de fabricación en España-, hará que el contribuyente español pague un precio más alto.
Según el directivo, el pliego no está favoreciendo toda la competitividad posible y es muy duro en algunos aspectos, al incluir unas fiabilidades y penalizaciones que obligan a una serie de provisiones de riesgos muy elevados que van a encarecer el producto.
Durante los cuatro años de fabricación, el adjudicatario tendrá que adelantar más dinero del que cobra, por lo que tendrá que recurrir a créditos y a una empresa siempre le resulta más caro financiarse que al Estado, recalcó.
Rengifo destacó que en caso de que Bombardier logre el pedido de Renfe, entre un 20 % y un 30 % del "Zefiro", modelo con el que acude a la puja, se fabricará en España, donde se hará la propulsión (Trápaga) y, probablemente también, tanto la parte de la señalización que hoy hace Ansaldo STS (Madrid) como el ensamblaje, además del 100 % del mantenimiento de los trenes.