La historia del obispo de las sillas de ruedas en Camboya toma forma de libro
Los "héroes reales" que muestran la "condición frágil" del ser humano protagonizan el libro "El corazón del árbol solitario", de[…]
Los "héroes reales" que muestran la "condición frágil" del ser humano protagonizan el libro "El corazón del árbol solitario", de Rodríguez de Olaizola, que recrea la historia del obispo Kike Figaredo, jesuita famoso por fabricar y repartir sillas de ruedas entre los más desfavorecidos en Camboya.
El libro lo ha presentado hoy su autor en Valladolid, en compañía del obispo Kike Figaredo, con ese mensaje sobre la fragilidad humana en un mundo donde no existe "la vida perfecta".
Aterrizado en España desde Camboya el domingo pasado, el obispo gijonés Figaredo pasará una semana recorriendo el país junto a Olaizola para "acercar nuestro trabajo con los más necesitados a la gente de aquí".
En este libro, la gente encontrará "treinta años de trabajo con laicos, religiosos, no creyentes, monjes budistas para ayudar a los más desfavorecidos de Camboya", quienes, en la mayoría de los casos, son niños y gente víctimas de las miles de minas antipersona que aún siembran la tierra camboyana.
En Camboya hay mucha gente que "necesita nuestro apoyo y ayuda" para salir de situaciones muy difíciles, como es el caso de una "pobre niña" que pisó una mina mientras paseaba por el campo y "tuvimos que echar mano de otra joven afectada por lo mismo para que le apoyara", ha narrado el obispo, quien ha añadido que la historia tuvo un final feliz, pues ahora ambas son "buenas estudiantes y amigas".
El título de la obra no es fortuito, pues guarda una especial conexión con un árbol de la zona donde trabaja Figaredo y que tiene un significado casi místico, como así ha explicado el obispo.
"El árbol es testigo de lo que allí ocurre, es iluminación y belleza", árbol que ha sido recientemente consagrado por los monjes budistas a la naturaleza, pues en la religión de Buda, la mayoritaria en Camboya, los árboles son "símbolo de la iluminación".
Figaredo no ha podido evitar hacer referencia a la "dramática situación" que se está viviendo en Europa con la llamada "crisis de los refugiados", donde, a su juicio, "no existe la voluntad por parte de los países para poner solución al problema".
El jesuita ha mostrado su "indignación" ante la pasividad de los países europeos, pues entre la población de europa existe "una clara actitud de ayuda".
Figaredo ha sostenido que la solución pasa por elaborar "planes de acogida" donde participen los ayuntamientos, los albergues y las congregaciones religiosas.
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