China: El gran embrollo de ZTE
La tecnológica china se enzarza en una agria polémica con EE UU en el momento clave de su internacionalización, paradigma de un choque ya muy habitual.
La irrupción de las empresas chinas ha supuesto la mayor sacudida de la historia en el sector tecnológico. Tras concluir el proceso de transferencia tecnológica propiciado por la deslocalización al gigante asiático en busca de mano de obra barata, las marcas chinas contraatacan con productos que combinan lo último y un precio muy ajustado. «Estamos democratizando la tecnología», asegura el vicepresidente de Xiaomi, Hugo Barra, que antes dirigió el departamento de Android en Google y que se convirtió en uno de los 'fichajes' más sonados de las compañías chinas. Es evidente que han llegado para quedarse, como antes hicieron las japonesas o las surcoreanas.
La diferencia con las de esos países está en la rapidez con la que están llevando a cabo su internacionalización, dictada desde Pekín por los líderes chinos. La ralentización del mercado local es un nuevo acicate para pisar el acelerador fuera, y ZTE, uno de los principales fabricantes mundiales de infraestructura de telecomunicaciones y de móviles inteligentes -participada en parte por el Estado-, es un buen ejemplo de los claroscuros de este proceso.
Con su agresiva política de precios y una inteligente estrategia de marketing, ha logrado hacerles un hueco a sus móviles en mercados tan complicados como el de Estados Unidos -es la cuarta en ventas- o Europa. Por otro lado, una agria polémica con Washington ha dejado en evidencia el choque que se da a menudo cuando las marcas chinas, con una interpretación de la legalidad internacional propia y culturas empresariales y políticas muy diferentes, abren nuevos mercados: según el Departamento de Comercio de EE UU, ZTE creó una intrincada red de empresas subsidiarias para saltarse las sanciones impuestas sobre Irán y venderle a ese país tecnología fabricada por la superpotencia americana. En resumen: ZTE sirve de vehículo para que tecnología estadounidense llegue a Irán dentro de los productos que comercializa la compañía china.
Componentes foráneos
El 43% de los componentes que ZTE utiliza en sus equipos procede de la otra orilla del Pacífico, porcentaje que duplica al de las piezas que tienen su origen en China, razón por la que el nuevo requerimiento de que los proveedores americanos obtengan una licencia de exportación antes de venderle cualquier producto tecnológico a ZTE está teniendo un impacto muy negativo en la empresa. Esa exigencia ya ha entrado en vigor y este periódico ha podido confirmar que las fábricas han tenido que suspender la mayor parte de su producción. Lógicamente, la reacción de China no se ha hecho esperar, y Pekín ha exigido de forma contundente que se retire cualquier veto a ZTE. Así, el asunto ha escalado al grado de batalla diplomática, y todo apunta a que China va a salir vencedora. No en vano, Estados Unidos anunció el lunes su intención de dar un 'alivio temporal' a la compañía, eliminando temporalmente el veto, y varias fuentes han adelantado que esa decisión se puede tomar este jueves.
En cualquier caso, como apuntó Bloomberg, estas barreras puede terminar siendo contraproducentes para el propio país norteamericano. Porque servirán de incentivo para el desarrollo en China de componentes tecnológicos -sobre todo de semiconductores- con el objetivo de reducir la dependencia de otros países. Y, por si eso fuese poco, las empresas estadounidenses podrían enfrentarse a medidas similares aprobadas en China a modo de represalia.
De todas formas, es evidente que este obstáculo no va a detener la expansión de ZTE, una empresa que también ha llegado con fuerza a España: hace ya años que está presente en nuestro mercado, pero no se ha hecho notar hasta ahora. «En un principio decidimos introducir nuestros móviles a través de las propias operadoras de telefonía, que los ofrecían subvencionados a sus clientes», explica Zeng Xuezhong, vicepresidente de ZTE. Esos terminales eran de la gama más baja, lo que ha complicado la creación de una buena imagen de marca. «Ahora las subvenciones han caído considerablemente -se acabaron los móviles gratis con cada contrato-, así que apostamos por llevar productos más avanzados en el mercado libre».
La esperanza de ZTE en los países más desarrollados está puesta en la nueva gama Axon, que llega con una buena relación calidad-precio y el atractivo añadido de contar con servicio técnico local, uno de los mayores problemas que lastran el crecimiento internacional de gigantes como Xiaomi o Meizu.
De momento, este mes el Axon Mini se ha convertido en el primer modelo que debuta en España -curiosamente con un peculiar diseño estadounidense-, y lo hace con prestaciones propias de un aparato que puede costar el doble. Una de las que más llama la atención es la discriminación que la pantalla hace de la fuerza que el usuario aplica sobre los iconos, permitiendo el acceso de esta forma a diferentes menús. Es una característica que Apple introdujo con sus últimos modelos de iPhone, cuyo precio supera en al menos 400 euros al de ZTE.
De momento, ya ha conseguido colarse en entre las 10 empresas que más móviles venden en el mundo y ser reflejo -para lo bueno y para lo malo- del auge industrial del gigante asiático.