Enfermos de ruido

Insomnio, trastornos cardiovasculares, respiratorios, endocrinos, digestivos, emocionales... El estrés que causa el exceso de ruido afecta a tu salud. Y mucho más de lo que piensas

¿Puede el ruido provocar enfermedades? Afirmativo. Así lo señala Miguel Vaca, otorrinolaringólogo del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid: «El ruido llega a afectar al organismo en general. Puede ocasionar sordera, transitoria o definitiva, y, como factor de estrés, puede derivar en problemas de ansiedad que, a su vez, pueden propiciar, por ejemplo, problemas cardiovasculares o pérdida de capacidad de concentración. Y estos, a la larga, pueden causar trastornos psicológicos y hasta psiquiátricos».

Pero, ¿cómo daña de forma física el exceso de ruido o el sonido inusualmente alto a nuestro órgano auditivo? Lo explica el doctor Vaca: «El ruido es un modo de energía que provoca una sobrecarga en un órgano no preparado, lo que afecta a las células ciliadas, que sufren y pueden provocar una alteración transitoria -por ejemplo, al salir de un concierto- o, si se mantiene, un 'traumatismo acústico', que es una sordera por exposición al ruido».

No hay tratamiento eficaz para los daños más graves, aunque se ha avanzado mucho en los tratamientos farmacológicos con corticoides o fármacos similares. Incluso se está experimentado con fármacos para prevenir problemas en el órgano auditivo. 

El límite, 65 decibelios 

Convivimos a diario con el ruido, sobre todo en las ciudades. Según datos del III Informe de Ruido y Salud DKVGAES, unos nueve millones de españoles soportan niveles de ruido superiores a 65 decibelios (dB), que es la cifra límite que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS) para evitar riesgos. Además, uno de cada cuatro españoles no duerme bien por el ruido ambiental nocturno, lo que provoca la alteración de las etapas del sueño, evita el descanso óptimo y propicia la aparición de problemas de salud. 

Jesús de la Osa, coordinador del Observatorio Salud y Medioambiente DKV-ECODES, el organismo que ha editado este informe, incide también en los efectos negativos del exceso de ruido sobre la salud: «Existen estudios del Instituto de Salud Carlos III de Madrid que establecen la relación entre el ruido del tráfico y la mortalidad: cada decibelio de más implica un 6,6 por ciento de riesgo de fallecimiento por causas cardiovasculares en mayores de 65 años -un 4 por ciento por causas respiratorias-. 

Otros estudios relacionan la incidencia del ruido en nacimientos prematuros, con bajo peso y las cifras de mortalidad en recién nacidos». El ruido es, por lo tanto, algo muy serio, sobre todo cuando se introduce la variable del tiempo. Una aspiradora en casa -donde, por norma general, no se superan los 50 db- puede llegar a superar los 80 o 90 db, pero no supone demasiado problema porque la utilizamos durante un tiempo corto. Sin embargo, puede haber más riesgo si trabajamos entre una gran cantidad de ruido, ya que ahí pasamos, como mínimo, ocho horas. Por suerte, en este ámbito el daño cada vez es menor gracias a las campañas de concienciación.

El trabajo y el hogar

«Por fortuna, los protocolos de prevención de riesgos laborales -señala el doctor Vaca-, previenen en gran medida la aparición de problemas, ya que las protecciones personales y las medidas para evitar los efectos adversos del ruido hacen que los problemas en el oído, y por lo tanto, las bajas laborales, sean menores». Y si el tiempo es una variable que hay que tener en cuenta, el espacio lo es también. Jesús de la Osa, del Observatorio Salud y Medioambiente DKV-ECODES, ha realizado tres informes sobre niveles de ruido en Madrid, Barcelona y otro genérico en los que se ha evaluado lo que los habitantes de estos lugares sienten frente al ruido. «En Madrid, casi el 93 por ciento de la población percibe que su ciudad es muy ruidosa; en Barcelona, un 87,4 por ciento, y en A Coruña, un 31,4 por ciento».

El informe Ruido y Salud DKVGAES llega a unas conclusiones alarmantes. Por ejemplo, que el ruido ambiental por tráfico en Madrid incrementa en un 5 por ciento las probabilidades de ingresar en urgencias, o cómo cada medio decibelio de más se relaciona con un incremento del 0,4 por ciento de la mortalidad relacionada con los efectos de la diabetes.

Números aparte, las evidencias indican que, por si no bastaran con las amenazas a nuestra salud presentes en nuestro entorno urbano, el ruido puede convertirse en una de ellas si autoridades y nosotros mismos no procuraremos que baje, al menos, unos pocos decibelios. 

¿QUÉ PATOLOGÍAS CAUSA?

Aparte de la sordera que puede producir el ruido extremo (el que sobrepasa los 125 dB), cuando supera los límites tolerables también puede causar estas enfermedades:

- Cardiacas. La OMS estima que la tensión inducida por el ruido causa 45.000 muertes al año por problemas cardiacos. Sin llegar a ese extremo, el ruido fuerte provoca la liberación de la hormona del estrés (cortisol), que aumenta la tensión arterial, que es un factor de riesgo cardiovascular.

- Digestivas y endocrinas. Los niveles altos de ruido que impiden el descanso (por encima de 45 dB), favorecen las enfermedades gastrointestinales, alteran glándulas endocrinas, como la hipófisis, e incrementan la secreción de adrenalina. 

- Psicológicas. Estrés, insomnio,  irritabilidad, síntomas depresivos, falta de concentración, rendimiento menor en el trabajo... Quienes más sufren las consecuencias del ruido son los niños: la falta de concentración causa un rendimiento académico más bajo. 

- Otras. Más estrés, aumento de las enfermedades mentales, agresividad, disminución de la capacidad de concentración... Además, si el ruido produce insomnio conduce a un cansancio general que disminuye las defensas y posibilita la aparición de enfermedades infecciosas. 

¡MENOS DECIBELIOS!

Jesús de la Osa, del Observatorio Salud y medioambiente DKV-ECODES, aporta posibles vías de solución para silenciar un poco las ciudades. El ruido es una clara expresión de las disfunciones urbanas, por lo que la clave está en regular el tráfico, buscar otros modelos de movilidad, instalar pavimentación especial para absorber el ruido, concienciar a los ciudadanos.... 

También tú, en tu propio domicilio, puedes hacer algo para reducir el nivel de decibelios: limitar el volumen de los aparatos electrónicos, vigilar el volumen de los auriculares, evitar ruido con los muebles, procurar no andar con tacones en casa, educar a los perros para que no emitan ladridos excesivamente alto... y más aún si estas circunstancias se producen en horario nocturno. De la Osa también subraya la importancia de que instituciones y personas, a nivel global y particular, cumplan con estas pautas. Nos enfrentamos a un nivel de exposición muy alto.

Por ejemplo, más de 100 millones de europeos están expuestos al ruido del tráfico - el responsable del 80 por ciento del ruido-, con registros superiores a los 55 db e, incluso, 2,2 millones están expuestos a más de 65 db. Se ha estimado que, cada año, se pierden 1,6 millones de vidas saludables debido al ruido ambiental, por lo que estas medidas son, en realidad, epidemiológicas. Según datos de la OMS, en el mundo hay más de 360 millones de personas que padecen pérdida de audición y más de la mitad de los casos se habrían podido prevenir con hábitos como los descritos.

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