La burbuja de las clínicas dentales en España
Actualmente, las 19 cadenas más importantes de clínicas dentales cuentan con más de 1.000 clínicas y hay tres veces más dentistas por habitante de lo recomendado por la OMS. Y es que montar una clínica estándar es relativamente sencillo.
A finales de enero las nueve clínicas de la cadena Funnydent cerraron sin previo aviso y dejaron a un millar de pacientes con los tratamientos sin finalizar y con deudas bancarias. El dueño de la compañía, Cristóbal López, fue detenido por presunta estafa. Este martes una operación policial acabó con los directivos de Vitaldent -la cadena pionera en España- arrestados por delitos fiscales. Ambas circunstancias han puesto el foco en este tipo de negocio que en las últimas décadas han vivido una auténtica burbuja nada envidiable, aunque en una escala menor, a la del ladrillo.
Actualmente, las 19 cadenas más importantes de clínicas dentales cuentan con más de 1.000 clínicas -aproximadamente un 30% de ellas de Vitaldent-, según datos del Consejo General de Dentistas. Y es que montar una clínica estándar es relativamente sencillo. Requiere una inversión de entre 150.000 y 250.000 euros y la rentabilidad es elevada.
El éxito de este modelo ha ido acompañado del aumento del número de profesionales y docentes. Por ejemplo, en los años 90 existían nueve facultades de Odontología, por las 20 de hoy. Es decir, en veinte años se ha incrementado un 120% el número de centros. Esto ha provocado que España cuenta con 35.000 dentistas en la actualidad, frente a los 13.500 de hace dos décadas. Desde el Consejo también recuerdan que las directrices de la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomiendan un dentista por cada 3.500 habitantes. Sin embargo, en España existe uno por cada 1.367 habitantes, lo que supone casi tres veces más. Este excedente fomenta la proliferación de franquicias. De hecho, la estimación es que en 2020 el 40% de los odontólogos sean autónomos en una franquicia.
Precisamente por eso, el Consejo General de Dentistas aboga por una mayor regulación del sector y critican que las franquicias sólo busquen la rentabilidad económica y no la «salud de los pacientes».