Putin nos pone a prueba

 Recién llegado a la vicepresidencia económica del Gobierno, Pedro Solbes manifestó su preocupación por Repsol y la posibilidad de que[…]

 Recién llegado a la vicepresidencia económica del Gobierno, Pedro Solbes manifestó su preocupación por Repsol y la posibilidad de que fuera objeto de una OPA no deseada. Esos temores se acrecentaron a medida que se fue enconando el conflicto de Endesa. Todos los intento para fortalecer la compañía y evitar lo que algunos consideran inevitable han resultado infructuosos. Por eso, a Solbes le preocupó mucho el rumor de que Gazprom estaba interesada en tomar el 20% de Repsol, surgido la vispera de la reunión en Niza al más alto nivel (Sarkozy, Durao Barroso, Medvedev) entre la Unión Europea y Rusia con el asunto de los suministros energéticos como tema central.

Es sabido que Rusia lleva un tiempo insistiendo en la necesidad de que se le permita participar en empresas europeas como fórmula de estabilidad a los suministros energéticos. La Unión Europea no rechaza esta fórmula para no contrariar a Rusia, pero da largas al asunto y trata de ganar tiempo. Sin embargo, también en este terreno Putin ha decidido pasar al activismo y presentar una postura más decidida y rígida.

En este escenario económico-político, Repsol es un magnífico banco de pruebas. Y Putin no ha desaprovechado la ocasión. Lanzó primero el globo sonda de Gazprom, convencido de que sería rechazado por su control estatal, para inmediatamente después hacer llegar la propuesta de que es el grupo privado Lukoil el interesado en adquirir no el 20%, sino el 30% de Repsol. Buena oferta: con una prima muy importante para los que vendan las acciones de Repsol y a través de una sociedad que tiene entre sus accionistas un 20% de capital de Estados Unidos. Y buen momento: no sólo en medio de unas negociaciones con la Unión Europea sobre energía, sino en el instante mismo en el que muchos bancos y empresas europeas buscan capitalización más allá de sus fronteras para evitar la intervención del Estado o, simplemente, para subsistir.

Europa ha de cuidar la respuesta que se da a este envite ruso. Está por medio su acuerdo de aprovisionamiento energético y su más que reciente apuesta en la cumbre de Washington contra el proteccionismo y por el libre mercado. Rusia va a utilizar las palabras pronunciadas hace apenas una semana por Durao Barroso en Niza: "El futuro de la relación entre la Unión Europea y Rusia debe ser definido por la economía y no por los cohetes".

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